

Sinceramente, es una película que durante gran parte del visionado me ha gustado mucho. Tiene escenas preciosas, incluso increíbles: toda la secuencia de Circe, Polifemo, algunos momentos con Penélope (hay una parte que, en espíritu, parece casi la famosa escena de *París, Texas)*. Y aunque era evidente que iba a tener un mensaje bastante conservador sobre el fin de los tiempos, el respeto a los mayores y todo ese imaginario de retorno al orden, me gusta que Odiseo no aparezca simplemente como un héroe limpio. También hay cosas que me chirrían. La primera hora me parece demasiado acelerada, muy Nolan en el peor sentido, como si todo tuviera que avanzar a golpes de información. Y la parte final también va tan rápido que algunas decisiones pierden peso. Incluso se podría discutir bastante si toda la representación de la mujer funciona tan bien como la película parece creer. Pero hay dos cosas que me han molestado especialmente. La primera es el formato. La película me ha resultado extraña muchas veces porque parece tener un eje visual central constante, como si todo estuviera pensado para una experiencia muy concreta y muy minoritaria. Hay secuencias enteras que, vistas fuera de ese formato ideal, pierden fuerza o directamente me sobran, incluso momentos que me parecen bastante malos, como la pelea final. Y ahí está el problema: la película parece pensada para verse de verdad solo en un número ridículamente pequeño de cines del mundo. La mayoría del público no va a ver la película completa en términos de experiencia visual, sino una versión reducida, recortada o empobrecida de lo que supuestamente debería ser. Y eso, sinceramente, me parece una vergüenza para el lenguaje cinematográfico. No porque me moleste que un director piense en grande, sino porque aquí parece que la película no está pensada para verse bien en todos los formatos, sino para que solo exista plenamente en su templo particular del IMAX 70 mm. Si incluso pagando una entrada IMAX la mayoría sigue viendo una versión incompleta de la experiencia, algo falla. El cine no debería construirse como un privilegio técnico reservado a cuarenta salas. La segunda cosa que me ha molestado todavía más la he leído después de verla: que gran parte de la película se habría rodado en el Sáhara Occidental, ocupando ese espacio con el consentimiento de Marruecos, pero no con el del pueblo saharaui. Y si eso es así, me parece directamente deleznable. Porque una película puede tener imágenes espectaculares, puede trabajar el mito, puede reformular a Odiseo o levantar secuencias visualmente brutales, pero si para conseguir esa grandeza necesita apoyarse en una ocupación real, entonces hay algo profundamente podrido en esa épica. Así que me quedo en una posición rara. Como experiencia cinematográfica tiene momentos enormes, imágenes que me han fascinado y secuencias que entiendo perfectamente que se defiendan. Pero también me parece una película atravesada por dos problemas muy serios: una concepción elitista del formato y una posible relación colonial con el espacio que filma. Y eso hace que, aunque me haya gustado bastante, me cueste abrazarla del todo.

Impresionante Dario Argento. De las mejores películas de terror que he visto. Me ha gustado incluso más que Suspiria.

**CICLO NWR 4-5/15 ** Esta vez ma crítica de Pusher 2 y 3 será la misma donde hablo de las dos. Con Pusher II y Pusher III noto muchísimo la influencia del Dogma 95 y de esa imagen nórdica sucia, directa, pegada a los cuerpos y a los espacios. Después de Fear X pensaba que Refn iba a seguir por un camino más estético y abstracto, pero aquí vuelve otra vez al principio: bajos fondos, cámara nerviosa, personajes rotos y poco presupuesto. Entiendo por qué existen estas películas. Después del fracaso de Fear X, Refn necesitaba volver a algo que funcionara, y eso se nota. Son películas hechas desde la necesidad, y quizá por eso no me parecen del todo buenas. Lo mejor, sin duda, son los personajes. Me interesa cómo están tratados, cómo intentan salir del embrollo, cambiar o escapar de lo que son. En ese sentido, Pusher II me parece bastante mejor que Pusher III, sobre todo por Tonny, la paternidad, la humillación y esa necesidad constante de ser reconocido. Pusher III me interesa mucho menos porque Milo, directamente, no me atrapa tanto. Cinematográficamente, eso sí, me parecen bastante pobres. No encuentro aquí lo que sí me interesaba en Fear X: una puesta en escena buscando algo más raro, más potente, más personal. Estas dos me parecen más funcionales, más de supervivencia. Tienen buenos personajes y se entiende su importancia dentro de la carrera de Refn, pero como películas no me interesan demasiado. Me parecen más necesarias para que pudiera seguir filmando que realmente buenas.

llevo tantísimo tiempo queriendo ver esta obra y es una locura. Tengo que verme todo de Carax ya de ya (sobre todo los amantes)