Sunset Boulevard
“I am big, it’s the pictures that got small.”
Las películas que actúan como carta de amor al cine u homenaje siempre han existido, desde Singin’ in the Rain hasta otras más actuales como Babylon. Sin embargo, Billy Wilder brinda su propio homenaje desde una perspectiva más cruda y amarga, retratando cómo la sociedad (tanto la de los 50 como la actual) ha dado la espalda al cine mudo, viéndolo obsoleto, antiguo y anticuado.
La película es una mezcla ingeniosa de varios géneros, principalmente el cine negro, pero con un gran peso dramático y sutiles pinceladas de humor negro muy bien distribuidas. Tanto su guion como su ritmo son dignos de alabanza: la película no presenta ni una sola escena insípida o de relleno; todas aportan.
Su apartado técnico no se queda atrás, con secuencias y tomas muy bien planificadas, elegantes y con mucha intencionalidad narrativa. Su banda sonora también es espectacular, aportando diversos matices narrativos a las diferentes escenas.
Se ha de hacer una mención especial a los decorados, especialmente la mansión de Norma, que recuerda mucho a los castillos góticos y a las mansiones del expresionismo alemán. Unos decorados muy cargados y anacrónicos para la época, que reflejan la psicología de Norma: una vieja gloria aferrada aún al pasado.
Por otro lado, me ha gustado mucho cómo la cinta, a través de estos elementos mencionados (como los decorados góticos), actúa como una reinterpretación de Drácula o de La Bella y la Bestia. En estas obras, un joven acude a un castillo gótico donde un aristócrata lo secuestra, similar a lo que vemos en Sunset Boulevard. Norma, al igual que Drácula, es una vampiresa que persigue la inmortalidad (solo que en vez de mediante la sangre, mediante la fama del cine), ha tenido muchos amantes y esposos, igual que Drácula, etc. Destacan las grandes escaleras de la mansión, que recuerdan demasiado a las escaleras del castillo y de la cripta en la película Drácula de Bela Lugosi (irónicamente, Lugosi también fue una gran estrella que acabó siendo olvidada por Hollywood, como Norma).
Por otro lado, las similitudes con La Bella y la Bestia son aún mayores, aunque eso sí, con una perspectiva mucho más amarga y realista que en los cuentos de hadas.
Además, como ya he dicho, la película es una carta de amor al cine (amarga, pero carta de amor al fin y al cabo). Esto se palpa ya desde el propio reparto, plagado de cameos como el de Cecil B. DeMille (director que no necesita presentación alguna). Dentro del reparto principal, Norma Desmond está interpretada (magistralmente) por Gloria Swanson, quien, al igual que su personaje, también fue una gran estrella del cine mudo (trabajando también con Cecil B. DeMille). Max, el criado, fue interpretado por Erich von Stroheim, director y actor de tiempos del cine mudo, con participación en películas tan importantes como El nacimiento de una nación.
Ya desde el reparto se notan las intenciones del director: conmemorar una época del cine desde un acercamiento triste, pero lleno de respeto.
La película es excelente en prácticamente todos sus apartados, y yo, como absoluto fan del cine mudo, no puedo evitar conectar con ella y con Norma. Vivimos en un mundo en el que ya no hay espacio para aquel anacrónico cine mudo de los años 20… La sociedad, generalmente, no le da la oportunidad que merecen todas estas películas, con actores tan legendarios como Lon Chaney, Conrad Veidt o Emil Jannings. Es una verdadera lástima.
Igual que le sucede a Norma (quien, a mi forma de verlo, representa el propio cine mudo), este cine es juzgado y tachado de aburrido u obsoleto sin siquiera conocerlo. Yo disfruto enormemente del cine mudo, del expresionismo alemán, de Murnau, de D. W. Griffith, etc., y como persona que ama el cine, puedo decir que esta época está plagada de grandísimas joyas que ni con todo el presupuesto del mundo podrías igualar hoy en día.
Debemos apreciar tanto el cine moderno como el antiguo, recordando que sin este último no tendríamos todas las joyas que llegaron después. El crepúsculo de los dioses, más allá de presentar una gran trama de romance/drama/policial, ofrece una interesante reflexión e invita a mirar hacia el pasado con respeto y perspectiva.