Wolf Children
Una vez, el narrador y dramaturgo mexicano Alberto Chimal, realizó la siguiente declaración dentro del prólogo de la novela recopilatoría, LA HISTORIA DEL NECRONOMICÓN Y OTROS RELATOS DE LOVECRAFT:
"La censura virtuosa no deja de ser censura, y en cambio uno de los beneficios más grandes (y complejos) de la literatura es que, si con su contacto nos enseñamos a pensar por nuestra propia cuenta, también podemos aprender a criticar los prejuicios y la discriminación sin ayuda. Esto es importante cuando pensamos en una obra como la de Lovecraft, en la que hay ideas deplorables, pero también mucho más: Conceptos, argumentos, logros del lenguaje que no tienen que ver con el racismo y que representan auténticas novedades de la literatura, de la expresión de lo que significa pertenecer a la raza humana y existir en el mundo. ¿Podemos rechazar lo malo y apreciar el valor del resto? Cada persona tiene que decidir por su cuenta."
Con estas palabras, Chimal nos transmite de que los prejuicios de figuras como Lovecraft o incluso Tolkien, son el producto de aprendizajes de sus respectivos tiempos. De que las ideas cuestionables no desaparecen, sino que evolucionan con el paso de los años. Sin embargo, también nos invita a ver esto no como un ataque personal o una declaración de guerra, sino como una base para mejorar como personas y un aprendizaje para transmitir integridad.
Durante los primeros minutos de la película, la protagonista Hana, le pregunta a sus hijos un cuestionamiento que perfectamente resume todos los acontecimientos que suceden en la película:
"¿Qué es lo que quieren hacer? ¿Quisieran ser humanos o lobos por el resto de su vida?"
La película desarrolla este mismo planteamiento de una forma que recuerda a esta misma idea que Alberto Chimal una vez propuso. Ya que el cuidadoso desarrollo que la película le plasma a los hermanos Yuki y Ame, se basa principalmente en las experiencias individuales y directas que viven con la realidad que los rodea. En donde llega un momento en donde la trama se divide en dos caminos diferentes, pero que comparten el mismo objetivo dentro de su narrativa. Momentos como la experiencia cercana a la muerte de Ame y la experiencia escolar de Yuki, lo refuerzan en su totalidad.
Lo interesante de esto último es ver como las personalidades de Yuki y Ame se intercambian conforme van creciendo. Dandole sentido y coherencia a lo que la película busca transmitir.
La película de igual forma, involucra a un reparto de personajes que varían según lo requiera la situación. Si bien la mayoría de esto van y vienen constantemente, la trama los implementa de forma magistral al conflicto principal. Esto se nota frecuentemente con los muchos paralelismos que referencia a escenas pasadas y que le brindan un mayor valor. Como principal ejemplo, tenemos la confesión de Yuki a Sohei, que recuerda a como Hana se enteró de la verdad de su pareja. Si bien la película no propone un romance entre Yuki y Sohei de forma respectiva y directa, el como se plasma dicho momento del climax, nos da una una idea del camino que pueden tomar los personajes. Al final esto se queda ambiguo, pero la respuesta esta a plena vista.
Por último, cabe recalcar que el arco narrativo de Hana y el mensaje de maternidad que se muestra, es de lo más emotivo que ofrece esta película. Es una versión muy existencialista sobre lo que significa ser madre y todo conduce a un emotivo final que marca el corazón.
Esto ya es personal mío, pero no me molestaría ver una continuación de esta historia en forma de cortometraje. Un tipo de reunión, quizás.