Theorem
Los fantasmas de Pasolini son liberados en Teorema. Desde sus creencias católicas, pasando por su odio a la burguesía, y llegando hasta el conflicto personal con su homosexualidad, Pasolini plasma en visuales embrujados y diálogos enigmáticos, sus más profundos deseos y miedos. Ahora sus fantasmas también nos acompañan a nosotros.
La historia es sencilla, pero está llena de simbolismo. Una familia burguesa y su empleada doméstica, son visitados por un extraño que podría interpretarse como una presencia divina, al menos así es anunciado. El visitante sin nombre entra en contacto sexual afectivo con cada uno de los miembros del hogar, incluso con la empleada, alterando por completo su existencia y sistema de valores, para luego, tras ser anunciado de nuevo, abandonar a sus anfitriones.
Cada uno de ellos es afectado de manera específica por la visita, pero mientras la familia burguesa tiene que lidiar con catatonia, represión sexual y episodios psicóticos, la empleada logra trascender espiritualmente, levitar y hacer milagros. El mensaje de Pasolini es claro. La burguesía está perdida y vacía, mientras que la clase trabajadora tiene la llave para darle mayor significado al contacto divino que tuvo.
Y más allá de su significado y distintas interpretaciones, Teorema es poderosa por la manera en la que se impregna en la audiencia y siembra la semilla de la duda. Pocos cineastas tienen tal talento para tatuarte sus imágenes en la mente y agitar tus emociones de la manera en la que Pasolini lo hace.