Chernobyl
Obra de Arte
No hay muchas formas para describir Chernobyl que no sea llamarla una obra de arte. Es simplemente espectacular. Cada escena está bien pensada, no hay ni un segundo que se sienta de relleno o desperdiciado. Son 327 minutos de absoluto arte en forma de serie.
Antes de ver la serie no tenía idea de quién era el director Johan Renck, pero lo que hace aquí es increíble. La dirección es espectacular. Las tomas son hermosas, aunque estén mostrando algo horrible. Uno se queda con la boca abierta por lo bien que esta filmada. Es simplemente hermosa.
Algo que hace que la serie se sienta tan pesada y real es el uso de los colores y la cinematografía. Todo es frío, apagado, gris y verde. No hay colores vivos ni escenas bonitas, porque no deberían existir en una historia así. La imagen se siente sucia, densa, casi enferma, hace que me se sienta incómodo todo el tiempo. La cámara muchas veces se queda quieta, observando, como si estuviera impactada por lo que está viendo, a veces con movimientos bruscos como si estuviera corriendo con miedo. El uso de la cámara hace que las escenas se sientan más reales, más crueles y más tensas.
La serie en sí es igual de impresionante. Más allá de lo visual y de las actuaciones las cuales son excelentes en absolutamente todos los personajes, lo que más impacta es el tipo de horror que maneja. No es el horror típico de asesinos o fantasmas, es el horror real. El que pasó de verdad. Cada episodio se siente pesado, incómodo, como si uno mismo estuviera expuesto a la radiación. Terminaba cada capítulo sintiendo que perdí años de vida.
La serie es magnífica enseñando el sufrimiento humano. Chernobyl no se centra solo en el gobierno ni convierte todo en una historia de héroes exagerados. Aquí no hay capas, ni grandes discursos épicos. Los héroes son personas comunes que simplemente hicieron lo que tenían que hacer, muchas veces sin saber que eso les iba a costar la vida. La serie no trata solo del desastre nuclear, trata de la gente que lo vivió y pagó el precio.
Y el tema más importante de todos, las mentiras. Las mentiras del sistema, del gobierno, del miedo a decir la verdad. La escena final del juicio es increíble. Lo que dice Legásov te pega fuerte porque te hace pensar en todo lo que acabas de ver, los bomberos, los soldados obligados a matar animales, las decisiones tomadas tarde o mal. La serie deja claro que el desastre no fue solo por un error técnico, sino por años de negarse a aceptar la verdad. Chernobyl deja claro que el verdadero desastre empieza cuando la verdad se vuelve incómoda y se decide ocultarla.
Además, la serie habla mucho sobre la responsabilidad. No todos los culpables son villanos, muchos son personas normales atrapadas en un sistema que castiga oponerse a la personas de poder y premia obedecer sin cuestionar. Por eso el sacrificio de personas como Legásov tiene tanto peso, decir la verdad tiene un costo, pero no decirla termina costando mucho más. Al final, Chernobyl funciona como una advertencia. Ningún sistema, gobierno o idea es más importante que la vida humana, y cuando se ignora eso, las consecuencias siempre llegan.
Y no puedo dejar de mencionar la primera escena. Para mí, una de las mejores introducciones que he visto en una serie y en general en la historia de la cinematografía. Te atrapa desde el primer minuto y te deja claro el tono de todo lo que viene después. Desde ahí ya sabes que Chernobyl no te va a soltar fácil.
La serie se convierte en mucho más que una serie sobre una explosión nuclear. Es una historia sobre personas comunes, sobre errores humanos y sobre lo peligrosa que puede ser una mentira cuando se vuelve costumbre. La radiación es peligrosa, pero la negación y el orgullo lo son todavía más.
Una obra de arte.
"Every lie we tell incurs a debt to the truth. Sooner or later, that debt is paid."
- Valery Legasov