Phantom Thread
La analogía al decir que Paul Thomas Anderson teje a niveles quirúrgicos Phantom Thread es simplemente perfecta.
Una historia perfectamente hilada como los grandiosos vestidos de novia que se muestran en la película.
Paul Thomas Anderson demostrándonos una vez más que el alma de los largometrajes es el desarrollo de sus personajes y darles esa humanidad tan genuina que los hace tan entrañables y comprensibles para el espectador.
Enseñándonos el subjetivismo dentro del cómo se comprende y se sobrelleva el amor.
El problema universal, la idealización.
En el amor es algo que siempre se tiene implícitamente o conscientemente, cuando algo no encaja con las ideas y definiciones que tú tienes sobre algo es rarísimo, ¿no?
Por eso mismo el “amor” carece de una definición absoluta, es una de las muchas cosas que cae en el subjetivismo al que estamos condenados a definir personalmente.
Una historia que podría incomodar a muchos que tienen su idea del amor, y esta bien, cada uno vive el amor a su manera.
Justo esa es la magia de este peli, dos ideas del amor totalmente diferentes, una rigurosa y rutinaria y la otra más afectiva y convencional chocan para darnos un amor que aún que algo incómodo termina funcionando.
Hablando más técnicamente que bestialidad, la cinematografía exquisita y lo que más me gustó, el soundtrack, es simplemente perfecto.
Ya para terminar, lo dije, la filmografía de este señor hace que un peliculon como One Battle After Another se vea como una película pequeñísima comparado con casi todos sus otros títulos, entre ellos esta película que va directo a los libros de historia.
#mubi