Logan
Lobezno siempre ha sido uno de mis personajes preferidos de Marvel. Su despreocupada actitud, su irascibilidad y su carencia de motivaciones, tres factores provenientes de la prolongada existencia que le dan sus poderes, lo hacen lucirse como un perro viejo violento que poco le teme a la muerte y mucho sabe sobre la vida, y eso me sigue fascinando hoy en día, debido a las intensas situaciones que crea y cómo va deteriorándose en la eternidad cada vez más, llegando a perder el amor por lo que le rodea y despreciarse a sí mismo. Es un superhombre destinado a la tragedia y con poco a lo que aferrarse, factor que recoge James Mangold magistralmente para darle un extraordinario final al personaje.
Llegado un momento en el que se encuentra prácticamente solo y únicamente envuelto en problemas, su mente cae en una depresión inundada de pensamientos suicidas. “Logan” se sitúa en esta etapa de su vida y, aunque estos sean, notablemente, sus peores días, son los que más sacan de las profundidades del superhéroe. A fin de cuentas, no está haciendo otra cosa que enfrentarse a tiempos en los que ya no se le puede considerar el héroe que un día fue, desechando los decorados que siempre se le han puesto para revelar su lado más humano; la cara de Logan que se halla tras Lobezno.
Es una cara ciertamente depresiva, y por la edad y circunstancias del personaje, vemos que el filme toma cierto carácter crepuscular; carácter que tiene su propio microgénero en el western. Esa es la sensación que, en general, transmite durante su transcurso, creando una visión del personaje que, aun novedosa, expresa su naturaleza de forma asombrosamente acertada. Y potenciando lo que nos es capaz de ofrecer gracias a este género, “Logan” nos envuelve en su violenta trama de carretera con un destino demasiado idílico como para existir que, además, introduce temas tales como la redención, la esperanza, el dolor de la pérdida, la felicidad que brinda la paz en momentos de batalla, el sacrificio por algo mayor y el alivio de la muerte que encajan a la perfección y nos dan una visión más amplia de Lobezno para cerrar su arco de personaje de forma emotiva y definitiva.
Se emplea a Charles Xavier de forma espectacular y acorde con el ambiente que se desea conseguir, y el encuentro de Lobezno con la “hija” proveniente de su genética es lo que se lleva el foco del filme al ser capaz de establecer una última conexión sentimental, llevándolo a cometer su acto heroico final que exprime la última gota de corazón que le quedaba. Es por ello que el más alto punto de emoción que se ha alcanzado con el feroz personaje se da en este largometraje, y gracias a esto y a cómo la narrativa no deja de arrebatarle cosas hasta que pierde el valor que, en algún momento, se dio a sí mismo por medio de instantes impactantes y dolorosos, se forma una visión desgarradora que hace de su final algo eternamente memorable.
Cabe destacar que Hugh Jackman lo encarna una vez más y nos demuestra que es el único actor que puede dar vida al personaje. Hay una unión entre ambos que es de apreciar a la hora de verlo en pantalla, capturando su esencia y dándonos más de lo que podríamos llegar a pedir. Es algo único, puesto que no se llega a sentir con muchos otros personajes, y que Mangold haya sido capaz de ponerle fin sin que los estudios lo reemplacen, lo usen de mala manera o lo exploten es digno de celebrar. De hecho, que esta película haya salido bien es digno de lo mismo; es una anomalía dentro de lo repetitivo que está siendo Marvel con sus fórmulas y lo desalmados que se sienten sus proyectos, permitiéndonos dar un bocado a la genialidad que se puede seguir alcanzando en el cine de superhéroes si se entiende correctamente a un personaje. Realmente adoro todo lo que supone el film, y espero que, de vez en cuando, se den más proyectos tan impresionantes como este. Hasta que tales casos salgan a la luz, “Logan” es capaz, por sí sola, de alucinarme, sin importar cuántas veces la vea.
Desgarrando nuestros corazones con las cuchillas que salen de sus desgastadas manos, “Logan” explora de forma madura e íntima los últimos días de Lobezno, otorgándonos el mejor punto y final del personaje que se nos podría haber dado. Sobresale por su trato con los temas que surgen dado su agotamiento por la vida, y alcanza un estilo magnífico nacido de su carácter crepuscular y sus numerosos escenarios desérticos, lo que funciona para capturar el último aliento del héroe; uno que se vuelve emocionalmente memorable al mostrarnos el que es su acto de buena voluntad definitivo.
10/10 🐺💉🏜️
“So this is what it feels like.”
“Beware of the light.”
“Logan! I have to pee.”
La verdad es que haber visto morir a Lobezno de esta manera supone algo de lo que no me voy a poder recuperar.
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