Psycho
We all go a little mad sometimes
Psicosis, la obra cumbre del maestro del suspense, es una película inmortal que marcó un antes y un después en el cine (sobre todo en el género de terror). Como ya mencioné en otras ocasiones, cuatro grandes películas redefinieron el terror moderno: El exorcista (1973), La noche de los muertos vivientes (1968), La matanza de Texas (1974) y Psicosis (1960), siendo esta última, para mí, la más importante y la mejor película de las cuatro.
Psicosis nace como un experimento macabro del señor Hitchcock. Pensada originalmente como una película de suspense más que de terror, tenía como idea principal demostrar que el terror no proviene de los monstruos fantásticos como Drácula, el hombre lobo o Frankenstein, sino que surge de un ámbito mucho más cotidiano. Los verdaderos monstruos se esconden entre nosotros: tu vecino, tu dentista, el recepcionista de un hotel, etc.
Hitchcock, además, no solo arriesgó con la historia que planteaba contar (pues algo tan violento y crudo no se había visto prácticamente nunca en las salas de cine), sino también en la forma de contarla. Psicosis se articula en tres grandes actos: desarrollo, nudo y desenlace. El señor Alfred decidió comenzar la cinta como una película de suspense con elementos propios de road movie, romance y thriller policial para (alerta spoiler) acabar con su protagonista a los 40 minutos de metraje y cambiar el rumbo de la trama 180 grados, pasando ahora a una película de terror y suspense en su estado máximo. La cinta está llena de pequeños giros de guion desde su comienzo, haciendo que su narrativa y su guion sean impresionantes.
A nivel técnico es espectacular: la puesta en escena es maravillosa (no por nada Alfred Hitchcock es considerado uno de los mejores realizadores de la historia del cine), con secuencias y planos inmortales que se han homenajeado y parodiado hasta la saciedad (la secuencia de la ducha, la escena de la mirilla, la sonrisa final, etc.). Todas ellas realizadas con una planificación y un montaje realmente excepcionales, encargados de plasmar el suspense en cada uno de sus fotogramas.
La banda sonora, compuesta por Bernard Herrmann, es igual, si no más, legendaria que estas secuencias. ¿Quién no reconoce automáticamente el tema de Psicosis con esos violines tan característicos? Además, el leitmotiv de la cinta funciona como elemento narrativo, aumentando el suspense en todas las escenas en las que está presente. Una banda sonora de las más icónicas, que también ha sido homenajeada y copiada innumerables veces. Sin ir más lejos, el tema principal de Re-Animator (gran película de la que soy fan) tiene un main theme prácticamente calcado al de Psicosis, o Carrie de Brian De Palma, que toma ese sonido chirriante de violín tan distintivo.
Podría adentrarme mucho más en profundidad en cada uno de sus apartados (interpretaciones, composición, planificación o secuencias) pero creo que no es necesario. Es una película legendaria y su fama la precede; no puedo decir nada que no se haya dicho ya. Una película que hay que ver, disfrutar y analizar si o si, y varias veces si es posible.
Psicosis es una obra maestra, gestada como cinta de suspense pero inmortalizada como pieza capital del terror, que sirvió de “madre” de toda una oleada de cintas como Halloween, La matanza de Texas o Black Christmas. Impecable y aterradora, pero con una elegancia solo alcanzable para el maestro del suspense: el genio Alfred Hitchcock.