“A veces pienso que nomás nací pa’ perder.”
Qué lastima que haya tantas relaciones entre nosotras condenadas por el entorno. Una de las cosas que más me parece importante recalcar es cómo, muchas veces, encasillamos a las víctimas dentro de un único estereotipo: el de la víctima perfecta. Se espera que sea alguien dócil, reservada, que tome siempre las decisiones correctas y que cumpla con todo lo que socialmente consideramos moralmente aceptable. Pero muchas veces esa no es la realidad.
Jessica rompe por completo con esa imagen. Es impulsiva, comete errores y no encaja en lo que solemos esperar de una víctima, y precisamente por eso me parece tan importante que existan representaciones como esta. Nos obliga a cuestionar nuestros propios prejuicios y a reconocer que el sufrimiento no desaparece porque una persona no se ajuste a las expectativas que la sociedad tiene sobre cómo debería comportarse alguien que ha vivido violencia.
La manera en que termina la película me parece brutalmente honesta. Es tan cruda y tan cercana a realidades que siguen existiendo que llega a dar escalofríos. No sé cómo describirlo, pero es de esos finales que se quedan contigo mucho tiempo después de que aparecen los créditos.
Definitivamente, es una de las mejores películas que he visto. Viva el cine latino, viva México. El elenco es increíble, el soundtrack es excelente y las actuaciones son tan naturales y convincentes que hubo personajes que genuinamente me hicieron sentir rechazo, y eso habla muy bien del trabajo que hicieron.
Con lo que más me quedo es con la sensación de que no era ni es un mundo habitable para nosotras las mujeres. Mi seguridad y mi dignidad no deberían variar según la región en la que nací; mis derechos, mi respeto y mis oportunidades no deberían depender únicamente del entorno que me rodea.
Maryse Sistach es una directora increíble,hace mucho no sentía tanto.