Un thriller criminal bastante decente, tiene uno o dos tropiezos en la trama que le restan tensión y sensación de peligro, pero se beneficia de su protagonista, cuyo viaje resulta bastante íntimo y único, y eleva el material, dotándolo de un espíritu muy único. Es de aplaudirse que por fin un personaje queer comande una película de crimen y mafia, y no resulte la víctima o el bufón para hacer reír.
Un thriller criminal bastante decente, tiene uno o dos tropiezos en la trama que le restan tensión y sensación de peligro, pero se beneficia de su protagonista, cuyo viaje resulta bastante íntimo y único, y eleva el material, dotándolo de un espíritu muy único. Es de aplaudirse que por fin un personaje queer comande una película de crimen y mafia, y no resulte la víctima o el bufón para hacer reír.