Que hermosura, cada plano, cada silencio, cada sonido. Es arte y lo más importante, es arte nacional. Da vibras nostálgicas situandose en el presente, muestra lo extraordinario de la cotidianidad y de la fe con una sensibilidad que te hace querer ver más de todo. Nada que envidiar para afuera, es una de las mejores películas argentinas de la historia.
Que hermosura, cada plano, cada silencio, cada sonido. Es arte y lo más importante, es arte nacional. Da vibras nostálgicas situandose en el presente, muestra lo extraordinario de la cotidianidad y de la fe con una sensibilidad que te hace querer ver más de todo. Nada que envidiar para afuera, es una de las mejores películas argentinas de la historia.