No es que sea mala, es que se hace larga. Muy larga. Lawrence Kasdan quiere contarlo todo, desde la infancia del sheriff hasta su ocaso, pasando por cada duelo, tragedia y puesta de sol, como si temiera dejarse fuera un dato de Wikipedia.
Kevin Costner está en plan estatua con placa. La película le sigue el juego: es meticulosa, detallada y rigurosa, pero le falta el pulso de un western que emocione. Solo Dennis Quaid, robándose cada escena como Doc Holliday, parece recordar que el cine también se trata de divertirse, inyectando a la película la chispa que el protagonista le niega.
El O.K. Corral llega, sí, pero cuando lo hace ya hemos sentido que han pasado más de las tres horas que marca el reloj.
Es una cabalgata interminable que convierte la leyenda en trámite. Se puede ver, claro, pero como todo lo que se alarga más de la cuenta, se siente menos de lo que debería.
No es que sea mala, es que se hace larga. Muy larga. Lawrence Kasdan quiere contarlo todo, desde la infancia del sheriff hasta su ocaso, pasando por cada duelo, tragedia y puesta de sol, como si temiera dejarse fuera un dato de Wikipedia.
Kevin Costner está en plan estatua con placa. La película le sigue el juego: es meticulosa, detallada y rigurosa, pero le falta el pulso de un western que emocione. Solo Dennis Quaid, robándose cada escena como Doc Holliday, parece recordar que el cine también se trata de divertirse, inyectando a la película la chispa que el protagonista le niega.
El O.K. Corral llega, sí, pero cuando lo hace ya hemos sentido que han pasado más de las tres horas que marca el reloj.
Es una cabalgata interminable que convierte la leyenda en trámite. Se puede ver, claro, pero como todo lo que se alarga más de la cuenta, se siente menos de lo que debería.