Esta ambición desmedida es un triunfo porque el espectador siente que está asistiendo a todo lo que pasó, tanto lo bueno como lo malo, en el proceso de diseño y puesta en escena de la gira de C. Tangana.
Y claro, el titular Pucho se abre así en canal y expresa todo lo que siente en cada momento y vemos como evoluciona a lo largo de los 3 años que se representan en el documental: de un tío que empieza flipándose con su propio arte, pasando por la obsesión en la que no deja ni descansar a sus amigos y trabajadores, hasta llegar al artista que valora el trabajo de los demás que le rodean y que ve que no le queda mucho más que contar en la música.
Las inseguridades de C Tangana son otra parte central del relato en el que no deja de repetir el mantra que da nombre a la gira “sin cantar ni afinar” y que supera con decisiones poco meditadas (compramos material deportivo para todo el equipo y así jugar un partido en un campo de fútbol en el que actuamos, con las consecuencias que pueda tener) o directamente irresponsables (justo cuando vemos que la gira es un pozo sin fondo, el núcleo duro se va de vacaciones pagadas en el caribe).
Al final, cuando llega el momento de la verdad y uno ve el resultado con las escenas que recogen los highlights de las colaboraciones, uno se pregunta si de verdad ahí se puede llegar siendo solo un flipado o un genio. De lo que no cabe duda al terminar es que este fue uno de los mejores espectáculos de la música de masas de la historia reciente en España.
(Vista la versión extendida en formato de 3 capítulos)
Esta ambición desmedida es un triunfo porque el espectador siente que está asistiendo a todo lo que pasó, tanto lo bueno como lo malo, en el proceso de diseño y puesta en escena de la gira de C. Tangana.
Y claro, el titular Pucho se abre así en canal y expresa todo lo que siente en cada momento y vemos como evoluciona a lo largo de los 3 años que se representan en el documental: de un tío que empieza flipándose con su propio arte, pasando por la obsesión en la que no deja ni descansar a sus amigos y trabajadores, hasta llegar al artista que valora el trabajo de los demás que le rodean y que ve que no le queda mucho más que contar en la música.
Las inseguridades de C Tangana son otra parte central del relato en el que no deja de repetir el mantra que da nombre a la gira “sin cantar ni afinar” y que supera con decisiones poco meditadas (compramos material deportivo para todo el equipo y así jugar un partido en un campo de fútbol en el que actuamos, con las consecuencias que pueda tener) o directamente irresponsables (justo cuando vemos que la gira es un pozo sin fondo, el núcleo duro se va de vacaciones pagadas en el caribe).
Al final, cuando llega el momento de la verdad y uno ve el resultado con las escenas que recogen los highlights de las colaboraciones, uno se pregunta si de verdad ahí se puede llegar siendo solo un flipado o un genio. De lo que no cabe duda al terminar es que este fue uno de los mejores espectáculos de la música de masas de la historia reciente en España.
(Vista la versión extendida en formato de 3 capítulos)