Es un experimento narrativo que incomoda, que descoloca, que se niega a darte la comodidad de un género claro. ¿Es un drama carcelario? ¿Una sátira política? ¿Una comedia negra? Es un poco todo a la vez.
Mario Casas nunca ha estado mejor. Ni más raro. Porque este personaje no busca gustar. Busca existir. Busca su celda como otros buscan redención. Y lo peor es que lo entiendes, y llegas a empatizar con él.
¿Tiene defectos? Claro. Algunas decisiones formales descolocan, y hay momentos que bordean el artificio. Pero también por eso Escape se siente tan viva, tan distinta, tan valiente.
No es una película para todos. Ni quiere serlo. Es para los que prefieren que el cine los zarandee. Que los despierte. Que les deje algo incómodo en el pecho.
Es un experimento narrativo que incomoda, que descoloca, que se niega a darte la comodidad de un género claro. ¿Es un drama carcelario? ¿Una sátira política? ¿Una comedia negra? Es un poco todo a la vez.
Mario Casas nunca ha estado mejor. Ni más raro. Porque este personaje no busca gustar. Busca existir. Busca su celda como otros buscan redención. Y lo peor es que lo entiendes, y llegas a empatizar con él.
¿Tiene defectos? Claro. Algunas decisiones formales descolocan, y hay momentos que bordean el artificio. Pero también por eso Escape se siente tan viva, tan distinta, tan valiente.
No es una película para todos. Ni quiere serlo. Es para los que prefieren que el cine los zarandee. Que los despierte. Que les deje algo incómodo en el pecho.