Chris Marker encapsula el París post-11S con una mirada original y brillante sobre los movimientos sociales del momento y la obsesión por unos gatos que le sirven como alegoría de esas luchas.
Una obra que conecta con nuestro tiempo aún 20 años después, ya que casi parece que estemos en el mismo lugar como sociedad.
El "truco" de la paloma me ha parecido de jugón total del arte cinematográfico.
Chris Marker encapsula el París post-11S con una mirada original y brillante sobre los movimientos sociales del momento y la obsesión por unos gatos que le sirven como alegoría de esas luchas.
Una obra que conecta con nuestro tiempo aún 20 años después, ya que casi parece que estemos en el mismo lugar como sociedad.
El "truco" de la paloma me ha parecido de jugón total del arte cinematográfico.