Un anciano marroquí se abstiene a la contaminación acústica de su pueblo para disfrutar del silencio de la vida, quitándose su sonotone. A parte de una bonita cinematografía y una encariñable historia, su mayor virtud es su brevedad.
Un anciano marroquí se abstiene a la contaminación acústica de su pueblo para disfrutar del silencio de la vida, quitándose su sonotone. A parte de una bonita cinematografía y una encariñable historia, su mayor virtud es su brevedad.