Alberto San Juan + Mario Casas: qué tándem más inesperado y qué grata sorpresa.
Otra prueba de que, cuando la comedia española quiere, puede. No es nada nuevo, pero cada vez cuesta más encontrarlo entre tanta comedia prefabricada, franquicias eternas, egos de Goliat y un publico adormecidos que aplaude a cualquier cosa.
PD: no he podido parar de pensar en “mi” Berlanga durante toda la película, tiene un pedazo pequeñito de su alma y ya con eso se gana un poco más el film.
Alberto San Juan + Mario Casas: qué tándem más inesperado y qué grata sorpresa.
Otra prueba de que, cuando la comedia española quiere, puede. No es nada nuevo, pero cada vez cuesta más encontrarlo entre tanta comedia prefabricada, franquicias eternas, egos de Goliat y un publico adormecidos que aplaude a cualquier cosa.
PD: no he podido parar de pensar en “mi” Berlanga durante toda la película, tiene un pedazo pequeñito de su alma y ya con eso se gana un poco más el film.