Innegable el talento de Orson Welles delante y detrás de cámara con esta bestia del cine negro. No se conforma aquí con entregar una dirección que te hace cuestionar varias veces el año de estreno de la película, sino que también encarna a uno de los personajes más interesantes de su carrera.
En poco más de hora y media, el estadounidense consigue una profundidad en la psicología de sus personajes que pocos otros realizadores podrían conseguir en películas que duran el doble. La magia de Touch Of Evil es que se consigue decir mucho con bastante poco. En ningún momento se nos da el misterio hecho, pero con el grado de complejidad narrativa justa, Welles consiga que el trabajo del espectador para descubrir los secretos simbólicos de su obra sea interesante a la par que gratificante.
Amé la segunda parte de esto, pero muy a mí pesar sus primeros 45 minutos se me hicieron algo cuesta arriba. En una futura revisión la puntuación probablemente augmente, pero está primera vez no pude evitar aburrirme un poco con el planteamiento de su trama.
Innegable el talento de Orson Welles delante y detrás de cámara con esta bestia del cine negro. No se conforma aquí con entregar una dirección que te hace cuestionar varias veces el año de estreno de la película, sino que también encarna a uno de los personajes más interesantes de su carrera.
En poco más de hora y media, el estadounidense consigue una profundidad en la psicología de sus personajes que pocos otros realizadores podrían conseguir en películas que duran el doble. La magia de Touch Of Evil es que se consigue decir mucho con bastante poco. En ningún momento se nos da el misterio hecho, pero con el grado de complejidad narrativa justa, Welles consiga que el trabajo del espectador para descubrir los secretos simbólicos de su obra sea interesante a la par que gratificante.
Amé la segunda parte de esto, pero muy a mí pesar sus primeros 45 minutos se me hicieron algo cuesta arriba. En una futura revisión la puntuación probablemente augmente, pero está primera vez no pude evitar aburrirme un poco con el planteamiento de su trama.