Necesito hablar, así como cuando hablé de The Sacrifice. No no había sido hasta que después de que termine la review, que había definido muy bien mi postura.Este año me digné, por primera vez en mi vida, a terminar un libro; El Alef. Siempre hubo algo misterioso, interesante e intrigante de la obra de Borges. No se si se debe a su forma de pensar, viejo meado y anarquista (con lo que muchas veces me siento identificado), o si era la belleza de su voz, de sus palabras, de sus simbolismos. Probablemente lo segundo lo fui descubriendo al leer. Descubrí Invasión el año pasado, había algo intrigante de escuchar por primera vez “Guion de Borges y Bioy Casares” que hizo que instantáneamente quiera verla. Tal vez había algo en ese poster con reminiscencias a filmes neo-noir como el de Manhunter o Thief que sumo a ese hype. Lo que sé con exactitud, quise verla de inmediato. La encontré en YouTube, con mala calidad y publicidades cada 10 minutos; no era para mí. Decidí esperar, esperar a que algún día pueda verla en la gran pantalla (donde probablemente deba verse). Fui al museo de cine en la boca, en el marco de la noche de los museos. Cuanto menos interesante fue mi llegada. Fui hasta el Colón, de ahí me iba a tomar el 8 que me dejaba en la puerta. Camine hacia la parada, para la sorpresa de que no estaba siguiendo el recorrido. Termine yendo caminando (comparto link de recorrido maps.app.goo.gl/wcReow4k8DprBoKL6?g_st=iw). Me metí mal. En un momento le subí a la autopista y luego baje y fui abajo de la misma. Corrí. Vi unos chicos haciendo un asado en un tacho de basura (sí, como en las películas) seguí corriendo; no mire para atrás. Llegue, alterado y mojado, por la transpiración. Luego me enteré que por correr con jeans y llaves en el bolsillo me había provocado una lastimadura un poco profunda. Pero sobreviví. Tal vez mi mirada porteña de Belgrano tuvo una sobre dimensión de lo sucedido, pero realmente temí que mi decisión me había llevado al fin de mi integridad física. Posiblemente fue el escenario más cercano al del filme (No recomiendo una experiencia previa a ver al filme como la mía, ya que tu atención está en otro lado). Aún así, la disfrute. Un grupo de hombres ponen en riesgo su vida para prologar la de un pueblo que no esta dispuesto a reconocer lo que sucede. Lentamente la agrupación se va desmantelando y los villanos, cuyos objetivos y debilidades no llegamos a conocer nunca, ganan. Filme noir, con una onda de espías, una estructura y dirección maravillosa, actuaciones a la altura de la magnitud de la obra y música en vivo, o vaya que música en vivo. Intuyo que gran inspiración para la estructura fue El Proceso de Kafka y la adaptación de Welles.
Necesito hablar, así como cuando hablé de The Sacrifice. No no había sido hasta que después de que termine la review, que había definido muy bien mi postura.Este año me digné, por primera vez en mi vida, a terminar un libro; El Alef. Siempre hubo algo misterioso, interesante e intrigante de la obra de Borges. No se si se debe a su forma de pensar, viejo meado y anarquista (con lo que muchas veces me siento identificado), o si era la belleza de su voz, de sus palabras, de sus simbolismos. Probablemente lo segundo lo fui descubriendo al leer. Descubrí Invasión el año pasado, había algo intrigante de escuchar por primera vez “Guion de Borges y Bioy Casares” que hizo que instantáneamente quiera verla. Tal vez había algo en ese poster con reminiscencias a filmes neo-noir como el de Manhunter o Thief que sumo a ese hype. Lo que sé con exactitud, quise verla de inmediato. La encontré en YouTube, con mala calidad y publicidades cada 10 minutos; no era para mí. Decidí esperar, esperar a que algún día pueda verla en la gran pantalla (donde probablemente deba verse). Fui al museo de cine en la boca, en el marco de la noche de los museos. Cuanto menos interesante fue mi llegada. Fui hasta el Colón, de ahí me iba a tomar el 8 que me dejaba en la puerta. Camine hacia la parada, para la sorpresa de que no estaba siguiendo el recorrido. Termine yendo caminando (comparto link de recorrido maps.app.goo.gl/wcReow4k8DprBoKL6?g_st=iw). Me metí mal. En un momento le subí a la autopista y luego baje y fui abajo de la misma. Corrí. Vi unos chicos haciendo un asado en un tacho de basura (sí, como en las películas) seguí corriendo; no mire para atrás. Llegue, alterado y mojado, por la transpiración. Luego me enteré que por correr con jeans y llaves en el bolsillo me había provocado una lastimadura un poco profunda. Pero sobreviví. Tal vez mi mirada porteña de Belgrano tuvo una sobre dimensión de lo sucedido, pero realmente temí que mi decisión me había llevado al fin de mi integridad física. Posiblemente fue el escenario más cercano al del filme (No recomiendo una experiencia previa a ver al filme como la mía, ya que tu atención está en otro lado). Aún así, la disfrute. Un grupo de hombres ponen en riesgo su vida para prologar la de un pueblo que no esta dispuesto a reconocer lo que sucede. Lentamente la agrupación se va desmantelando y los villanos, cuyos objetivos y debilidades no llegamos a conocer nunca, ganan. Filme noir, con una onda de espías, una estructura y dirección maravillosa, actuaciones a la altura de la magnitud de la obra y música en vivo, o vaya que música en vivo. Intuyo que gran inspiración para la estructura fue El Proceso de Kafka y la adaptación de Welles.