
Hasta la Victoria Siempre
1967·Documentary·19m
7.1
★

Created within forty-eight hours of Che Guevara’s death, Hasta la Victoria Siempre is a Cuban documentary tribute that combines archival footage, speeches, and images of revolutionary struggle to commemorate Guevara and reaffirm the ideals of the Cuban Revolution.
Directed by Santiago Álvarez

IMDB
N/A
Crew

Santiago Álvarez
Director
Popular Reviews
4 reviews
Sacha davy
8.0★ · 05/31/26

Ce documentaire est sorti dans les 48 heures qui ont suivi la mort de Ernesto Guevara à la demande spéciale de Fidel Castro.
Il y a de très bons choix de collage et de musiques dans ce documentaire, et je suis même un peu surpris de voir quelques effets de caméras au montage, le plus impressionnant ça reste le discours du Che
Il y a de très bons choix de collage et de musiques dans ce documentaire, et je suis même un peu surpris de voir quelques effets de caméras au montage, le plus impressionnant ça reste le discours du Che
« Les hordes de nazis étaient des bêtes, tout comme les Américains le sont aujourd’hui. Comme les parachutistes Belges,…
Ce documentaire est sorti dans les 48 heures qui ont suivi la mort de Ernesto Guevara à la demande spéciale de Fidel Castro.
Il y a de très bons choix de collage et de musiques dans ce documentaire, et je suis même un peu surpris de voir quelques effets de caméras au montage, le plus impressionnant ça reste le discours du Che
Il y a de très bons choix de collage et de musiques dans ce documentaire, et je suis même un peu surpris de voir quelques effets de caméras au montage, le plus impressionnant ça reste le discours du Che
« Les hordes de nazis étaient des bêtes, tout comme les Américains le sont aujourd’hui. Comme les parachutistes Belges,…
martin
9.7★ · 01/20/24

Después de tres dias sobre un pupitre, con los ojos vidriosos y el cuerpo a medio descomponer, los soldados dejaron entrar al aula de clases a los habitantes del pueblo de La Higuera.
En vez del monstruo que tanto les relataban, se encontraron con un hombre tan flaco que se le veian los huesos, con una melena hasta los hombros, que adornaba su cabeza como un halo.
Sus ojos miraban fijamente al cielo, con esa intensidad fulgurante que no le pudieron quitar cuando le quitaron la vida.Poco a poco, los campesinos de la Higuera fueron saliendo con lágrimas en los ojos. Habían presenciado un milagro. Rezaron por él. Después de tres días, ese hombre había renacido. El guerrillero seguía vivo. El revolucionario seguía vivo.
A ese hombre, que había muerto por su patria, la de toda América, los campesinos bolivianos, mientras lloraban y se lamentaban por él, le llamaron San Ernesto de la Higuera.
Hasta siempre, comandante.
En vez del monstruo que tanto les relataban, se encontraron con un hombre tan flaco que se le veian los huesos, con una melena hasta los hombros, que adornaba su cabeza como un halo.
Sus ojos miraban fijamente al cielo, con esa intensidad fulgurante que no le pudieron quitar cuando le quitaron la vida.Poco a poco, los campesinos de la Higuera fueron saliendo con lágrimas en los ojos. Habían presenciado un milagro. Rezaron por él. Después de tres días, ese hombre había renacido. El guerrillero seguía vivo. El revolucionario seguía vivo.
A ese hombre, que había muerto por su patria, la de toda América, los campesinos bolivianos, mientras lloraban y se lamentaban por él, le llamaron San Ernesto de la Higuera.
Hasta siempre, comandante.
Después de tres dias sobre un pupitre, con los ojos vidriosos y el cuerpo a medio descomponer, los soldados dejaron entrar al aula de clases a los habitantes del pueblo de La Higuera.
En vez del monstruo que tanto les relataban, se encontraron con un hombre tan flaco que se le veian los huesos, con una melena hasta los hombros, que adornaba su cabeza como un halo.
Sus ojos miraban fijamente al cielo, con esa intensidad fulgurante que no le pudieron quitar cuando le quitaron la vida.Poco a poco, los campesinos de la Higuera fueron saliendo con lágrimas en los ojos. Habían presenciado un milagro. Rezaron por él. Después de tres días, ese hombre había renacido. El guerrillero seguía vivo. El revolucionario seguía vivo.
A ese hombre, que había muerto por su patria, la de toda América, los campesinos bolivianos, mientras lloraban y se lamentaban por él, le llamaron San Ernesto de la Higuera.
Hasta siempre, comandante.
En vez del monstruo que tanto les relataban, se encontraron con un hombre tan flaco que se le veian los huesos, con una melena hasta los hombros, que adornaba su cabeza como un halo.
Sus ojos miraban fijamente al cielo, con esa intensidad fulgurante que no le pudieron quitar cuando le quitaron la vida.Poco a poco, los campesinos de la Higuera fueron saliendo con lágrimas en los ojos. Habían presenciado un milagro. Rezaron por él. Después de tres días, ese hombre había renacido. El guerrillero seguía vivo. El revolucionario seguía vivo.
A ese hombre, que había muerto por su patria, la de toda América, los campesinos bolivianos, mientras lloraban y se lamentaban por él, le llamaron San Ernesto de la Higuera.
Hasta siempre, comandante.
Bailaloangel
8.0★ · 11/29/25

Ezra Cuevas
8.0★ · 03/30/25
