A group of vampires terrorizes a small village on the German North Sea Coast. The young Jonathan joins a group of fellow students and locals, who plan an uprising against the vampires.
Directed by Hans W. Geißendörfer
based on novel or book
vampire
IMDB
N/A
Letterboxd
3.3 / 5
Cast
Hans-Dieter Jendreyko
Joseph
Paul Albert Krumm
Graf
Hertha von Walther
Thomas' Mutter
Oskar von Schab
Professor
Ilona Grübel
Eleonore
Arthur Brauss
Adolf
Wilfried Klaus
Pfarrer
Dietrich Kerky
Eberhard
Ilse Künkele
Lena's Mother
Jochen Busse
Thug
Wilfried Klaus
Priest
Alexander May
Porter
Crew
Hans W. Geißendörfer
Director
Hans W. Geißendörfer
Writer
Robby Müller
Director of Photography
Bram Stoker
Novel
Popular Reviews
7 reviews
Ghost
8.0★ · 05/01/26
It’s very artsy and at points very dreamlike
It’s very artsy and at points very dreamlike
Erik
10.0★ · 01/24/26
El régimen de los VampirosEn el apocalipsis decimonónico, el vampirismo no acecha, ya no lo necesita. Ha ganado.
Se desprende de la noche y de la clandestinidad para devenir sistema dominante, la cristalización del clan, la corte plena, post-aristocrática, ceremonial y coreografiada. Como toda corte, ha comprendido la belleza como disciplina. Basta la presencia de un vampiro para que el tono se desplace deliberadamente hacia lo sublime.
Frente a toda esa sofisticación, la humanidad se repliega como residuo infecto. Subsiste en comunidades agotadas que se limitan a repetir rituales sin fe, en una sexualidad mecánica que ya no promete salvación alguna. La violencia del vampiro es finalmente atmósfera estructural. Nada resulta tan inquietante como el mal cuando deja de transgredir y se se institucionaliza: se administra, se educa y se castiga con la misma frialdad, desde el control, incluso desde la pedagogía?… es la belleza que nunca se ideó interrumpida. Y como todo absolutismo, solo cae cuando se ciega a si mismo con su eternidad. À la manière de Versailles.
El régimen de los VampirosEn el apocalipsis decimonónico, el vampirismo no acecha, ya no lo necesita. Ha ganado.
Se desprende de la noche y de la clandestinidad para devenir sistema dominante, la cristalización del clan, la corte plena, post-aristocrática, ceremonial y coreografiada. Como toda corte, ha comprendido la belleza como disciplina. Basta la presencia de un vampiro para que el tono se desplace deliberadamente hacia lo sublime.
Frente a toda esa sofisticación, la humanidad se repliega como residuo infecto. Subsiste en comunidades agotadas que se limitan a repetir rituales sin fe, en una sexualidad mecánica que ya no promete salvación alguna. La violencia del vampiro es finalmente atmósfera estructural. Nada resulta tan inquietante como el mal cuando deja de transgredir y se se institucionaliza: se administra, se educa y se castiga con la misma frialdad, desde el control, incluso desde la pedagogía?… es la belleza que nunca se ideó interrumpida. Y como todo absolutismo, solo cae cuando se ciega a si mismo con su eternidad. À la manière de Versailles.