Dos espadachines, un arma legendaria y un villano que parece mover los hilos desde un sótano con cortinas. Una acción trepidante que no desfallece en un relato lleno de giros locos que solo pueden provocar una perpetua sonrisa. Chor Yuen se consolida como el erotómano del wuxia, con toda la atmósfera del cine negro y sin dejar de ser divertidamente tramposo.
Dos espadachines, un arma legendaria y un villano que parece mover los hilos desde un sótano con cortinas. Una acción trepidante que no desfallece en un relato lleno de giros locos que solo pueden provocar una perpetua sonrisa. Chor Yuen se consolida como el erotómano del wuxia, con toda la atmósfera del cine negro y sin dejar de ser divertidamente tramposo.