Kandahar carece de la magia del resto de obras de Makhmalbaf, pero mantiene su senda entre realismo documental y ficción con una crudeza innegable, no exenta de humanismo. El desierto afgano como personaje, testigo de una odisea desesperada bajo el régimen talibán donde inglés y pastún conviven en un mundo pre-11S.
Kandahar carece de la magia del resto de obras de Makhmalbaf, pero mantiene su senda entre realismo documental y ficción con una crudeza innegable, no exenta de humanismo. El desierto afgano como personaje, testigo de una odisea desesperada bajo el régimen talibán donde inglés y pastún conviven en un mundo pre-11S.