del puritanismo al sadismo hay apenas un parpadeo. me fascina la inversión de la balanza moral, la violencia en nombre de dios resulta infinitamente más monstruosa que el propio vampiro, que no tiene opción, más que ser fiel a su naturaleza, una condición trágica, pero sin la hipocresía del fanatismo cristiano.
no esperaba reconectar con otra producción vampírica de la Hammer y todo su camp involuntario, y mucho menos en pleno estallido de psicodelia lésbica de los 70s, pero para gloriosa sorpresa, es un artefacto completamente cunt.
del puritanismo al sadismo hay apenas un parpadeo. me fascina la inversión de la balanza moral, la violencia en nombre de dios resulta infinitamente más monstruosa que el propio vampiro, que no tiene opción, más que ser fiel a su naturaleza, una condición trágica, pero sin la hipocresía del fanatismo cristiano.
no esperaba reconectar con otra producción vampírica de la Hammer y todo su camp involuntario, y mucho menos en pleno estallido de psicodelia lésbica de los 70s, pero para gloriosa sorpresa, es un artefacto completamente cunt.