el color atraviesa la película como la luz primera
por un rosetón gótico. primero filtrada por la sobrenaturalidad de Drácula y luego se derrama al mundo y nos arrastra por todo el espectro cromático, con cielos nocturnos fucsias, y caminantas por tejados.
nunca Drácula había sido tan claro contrapunto de la religión, que atraviesa toda la trama con la misma potencia que el color, de aquí me llevo la implicación de que el vampiro es el espejo invertido de dios, y no por ello menos divino.
el color atraviesa la película como la luz primera
por un rosetón gótico. primero filtrada por la sobrenaturalidad de Drácula y luego se derrama al mundo y nos arrastra por todo el espectro cromático, con cielos nocturnos fucsias, y caminantas por tejados.
nunca Drácula había sido tan claro contrapunto de la religión, que atraviesa toda la trama con la misma potencia que el color, de aquí me llevo la implicación de que el vampiro es el espejo invertido de dios, y no por ello menos divino.