solamente un niño puede derrotar a un monstruo.
no puedo creer la maravilla que acabo de ver, todavía tengo los pelos de punta mientras escribo esto.
desde el vamos, la idea es una maravilla: el uso de la pedofilia como representación de los monstruos contemporáneos que acechan la pureza de los niños inocentes es una comparación impecable entre los monstruos de fantasía y el terror del mundo real;
porque el lobo feroz jamás dejo de acechar a caperucita, solamente cambió de nombre y disfraz. visualmente es una locura, tiene unos planos y un uso de la iluminación increíbles, sobre todo en el tercer acto, cuando la oscuridad y los contrapicados como representación del mal dominan el encuadre. más allá de lo visual, el guion no se queda atrás y también es una maravilla: detalles como el juramento y el dilema moral que este representa en luis o la marca de tiza como puente que llevará a nuestro protagonista a convertirse en el héroe que necesita la historia son una locura.
sin embargo, lo que más me gustó de la película
(además de cómo logra mezclar el policial con el terror y la fantasía y relacionar lo contemporáneo con los cuentos clásicos) fue el manejo de la tensión, destacando sin duda los últimos 20 minutos que son una cosa de no creer. y es que el terror y la tensión no solo son provocados por lo terrible que es la historia, sino también por una suerte de focalización del conocimiento entre el espectador y los niños: uno como espectador sabe el peligro terrible al que se enfrentan los protagonistas, sentís el miedo que ellos deberían sentir porque sabes que el mal los está acechando para aprovecharse de su inocencia y su poco entendimiento de ciertas cuestiones (el dilema moral del honor, el mantener tu palabra porque es tu labor como "hombre" incluso si eso permitiera salvar una vida) pero ellos, por la pureza que los caracteriza, son incapaces de conocer los peligros del mundo que los rodea. todo el tiempo temes por ellos porque, a diferencia de ellos, conoces lo que les puede llegar a suceder.
realmente una joya absoluta, que viva el cine argentino.