vuelvo a enfrentarme a la Hammer, ya no como a una enemiga, sino como a una antagonista que nunca deja de llamar mi nombre.
de verdad creía que esta vez Drácula iba a lanzarse a devorar la London scene de los setenta… porque la modernidad está ahí, pero el conde no convive, el mito se niega a desplazarse. y por eso Johnny alucárD, que es literalmente Alex DeLarge, funciona con semejante perfección, él sí es Drácula del 72. durante un instante parece que la película va a permitir que el vampirismo se contamine de su presente y abandone la liturgia para abrazar el contagio… pero la Hammer es como es y hay que quererla así.
vuelvo a enfrentarme a la Hammer, ya no como a una enemiga, sino como a una antagonista que nunca deja de llamar mi nombre.
de verdad creía que esta vez Drácula iba a lanzarse a devorar la London scene de los setenta… porque la modernidad está ahí, pero el conde no convive, el mito se niega a desplazarse. y por eso Johnny alucárD, que es literalmente Alex DeLarge, funciona con semejante perfección, él sí es Drácula del 72. durante un instante parece que la película va a permitir que el vampirismo se contamine de su presente y abandone la liturgia para abrazar el contagio… pero la Hammer es como es y hay que quererla así.