

1932·Adventure·1h 8m
7.0
★






The villainous Dr. Fu Manchu races against a team of Englishmen to find the tomb of Ghengis Khan, because he wants to use the relics to cause an uprising in the East to wipe out the white race.
Directed by Charles Brabin
mask
daughter
treasure
sword
killing
detective
expedition
investigation
grave
victim
genghis khan
murder
torture
investigator
maniac
disguise
art theft
evil
world domination
fu manchu

Trailer

IMDB
N/A
Where to Watch



Cast

Boris Karloff
Dr. Fu Manchu

Lewis Stone
Nyland Smith

Karen Morley
Sheila Barton

Charles Starrett
Terence Granville

Myrna Loy
Fah Lo See

Jean Hersholt
Von Berg

Lawrence Grant
Sir Lionel Barton

David Torrence
McLeod

C. Montague Shaw
Curator Dr. Fairgyle - British Museum Official (uncredited)

Steve Clemente
Knife Thrower (uncredited)

Chris-Pin Martin
Potentate (uncredited)

Edward Peil Sr.
Coolie Spy (uncredited)
Crew

Charles Brabin
Director

Edgar Allan Woolf
Screenplay

Tony Gaudio
Director of Photography

Charles Vidor
Producer

Cecil Holland
Makeup Artist

Adrian
Costume Design

Cedric Gibbons
Assistant Art Director

Douglas Shearer
Sound Director
Popular Reviews
9 reviews
Yoanrra
7.0★ · 05/29/26

La máscara de Fu Manchú es una de las primeras adaptaciones cinematográficas del personaje, y quién mejor para interpretar a este clásico villano que el mismísimo Boris Karloff.
La película nos presenta una historia sencilla, prácticamente extraída de las páginas de la novela original, en la que un supervillano oriental, Fu Manchú, amenaza con destruir Occidente. La trama es desenfadada, aunque no renuncia a un marcado aire aventurero y místico, además de contar con buenos toques de terror y suspense. Todo ello acompañado por unos decorados y escenarios realmente trabajados, llenos de encanto y personalidad, que recuerdan enormemente al expresionismo alemán, tanto por su estética como por algunos de sus recursos visuales.
No fue la primera película en transmitir ese espíritu de aventura oriental —sin ir más lejos, Fritz Lang ya lo había plasmado magistralmente en Las tres luces, diez años antes—, pero este tipo de producciones tan tempranas sirvieron como precedente para sentar las bases del cine de aventuras que triunfaría décadas después en Hollywood, con ejemplos como Indiana Jones o incluso en otros medios, como las historietas de Tintín.
Mención especial merecen las múltiples lecturas que puede ofrecer este film. El llamado “Peligro Amarillo” alcanzó su punto álgido durante la Guerra Fría en Estados Unidos, pero ya tras la Primera Guerra Mundial el continente asiático era visto con recelo por parte de Occidente. Prueba de ello es esta película, donde los asiáticos son retratados como salvajes y movidos por un odio irracional hacia el hombre blanco.
También hay que decir que es una película que hoy en día sería prácticamente imposible emitir por televisión, y mucho menos proyectar en una sala comercial, debido al racismo explícito que presenta. Vemos cómo actores estadounidenses interpretan torpemente a ciudadanos chinos y cómo, en general, los personajes asiáticos son representados de forma caricaturesca y despectiva. No voy a entrar en si esto está bien o mal; personalmente, creo que toda obra es producto de su tiempo y que, más que quedarnos únicamente con la parte negativa, resulta más interesante entender cómo pensaba y veía el mundo una sociedad concreta en un momento determinado de la historia.
Por ello, esta película no es solo entretenimiento, sino también una valiosa fuente histórica que nos ayuda a comprender el contexto sociocultural de una época marcada por una enorme crisis política y social, que acabaría desembocando en una devastadora guerra mundial apenas siete años después del estreno del filme.
En conclusión, estamos ante una película desenfadada que busca ofrecer un rato entretenido sin renunciar a sus elementos de terror y suspense, con un maquillaje y unos decorados muy trabajados, y con una actuación icónica de Boris Karloff, quien prácticamente sostiene la cinta él solo.
La película nos presenta una historia sencilla, prácticamente extraída de las páginas de la novela original, en la que un supervillano oriental, Fu Manchú, amenaza con destruir Occidente. La trama es desenfadada, aunque no renuncia a un marcado aire aventurero y místico, además de contar con buenos toques de terror y suspense. Todo ello acompañado por unos decorados y escenarios realmente trabajados, llenos de encanto y personalidad, que recuerdan enormemente al expresionismo alemán, tanto por su estética como por algunos de sus recursos visuales.
No fue la primera película en transmitir ese espíritu de aventura oriental —sin ir más lejos, Fritz Lang ya lo había plasmado magistralmente en Las tres luces, diez años antes—, pero este tipo de producciones tan tempranas sirvieron como precedente para sentar las bases del cine de aventuras que triunfaría décadas después en Hollywood, con ejemplos como Indiana Jones o incluso en otros medios, como las historietas de Tintín.
Mención especial merecen las múltiples lecturas que puede ofrecer este film. El llamado “Peligro Amarillo” alcanzó su punto álgido durante la Guerra Fría en Estados Unidos, pero ya tras la Primera Guerra Mundial el continente asiático era visto con recelo por parte de Occidente. Prueba de ello es esta película, donde los asiáticos son retratados como salvajes y movidos por un odio irracional hacia el hombre blanco.
También hay que decir que es una película que hoy en día sería prácticamente imposible emitir por televisión, y mucho menos proyectar en una sala comercial, debido al racismo explícito que presenta. Vemos cómo actores estadounidenses interpretan torpemente a ciudadanos chinos y cómo, en general, los personajes asiáticos son representados de forma caricaturesca y despectiva. No voy a entrar en si esto está bien o mal; personalmente, creo que toda obra es producto de su tiempo y que, más que quedarnos únicamente con la parte negativa, resulta más interesante entender cómo pensaba y veía el mundo una sociedad concreta en un momento determinado de la historia.
Por ello, esta película no es solo entretenimiento, sino también una valiosa fuente histórica que nos ayuda a comprender el contexto sociocultural de una época marcada por una enorme crisis política y social, que acabaría desembocando en una devastadora guerra mundial apenas siete años después del estreno del filme.
En conclusión, estamos ante una película desenfadada que busca ofrecer un rato entretenido sin renunciar a sus elementos de terror y suspense, con un maquillaje y unos decorados muy trabajados, y con una actuación icónica de Boris Karloff, quien prácticamente sostiene la cinta él solo.
La máscara de Fu Manchú es una de las primeras adaptaciones cinematográficas del personaje, y quién mejor para interpretar a este clásico villano que el mismísimo Boris Karloff.
La película nos presenta una historia sencilla, prácticamente extraída de las páginas de la novela original, en la que un supervillano oriental, Fu Manchú, amenaza con destruir Occidente. La trama es desenfadada, aunque no renuncia a un marcado aire aventurero y místico, además de contar con buenos toques de terror y suspense. Todo ello acompañado por unos decorados y escenarios realmente trabajados, llenos de encanto y personalidad, que recuerdan enormemente al expresionismo alemán, tanto por su estética como por algunos de sus recursos visuales.
No fue la primera película en transmitir ese espíritu de aventura oriental —sin ir más lejos, Fritz Lang ya lo había plasmado magistralmente en Las tres luces, diez años antes—, pero este tipo de producciones tan tempranas sirvieron como precedente para sentar las bases del cine de aventuras que triunfaría décadas después en Hollywood, con ejemplos como Indiana Jones o incluso en otros medios, como las historietas de Tintín.
Mención especial merecen las múltiples lecturas que puede ofrecer este film. El llamado “Peligro Amarillo” alcanzó su punto álgido durante la Guerra Fría en Estados Unidos, pero ya tras la Primera Guerra Mundial el continente asiático era visto con recelo por parte de Occidente. Prueba de ello es esta película, donde los asiáticos son retratados como salvajes y movidos por un odio irracional hacia el hombre blanco.
También hay que decir que es una película que hoy en día sería prácticamente imposible emitir por televisión, y mucho menos proyectar en una sala comercial, debido al racismo explícito que presenta. Vemos cómo actores estadounidenses interpretan torpemente a ciudadanos chinos y cómo, en general, los personajes asiáticos son representados de forma caricaturesca y despectiva. No voy a entrar en si esto está bien o mal; personalmente, creo que toda obra es producto de su tiempo y que, más que quedarnos únicamente con la parte negativa, resulta más interesante entender cómo pensaba y veía el mundo una sociedad concreta en un momento determinado de la historia.
Por ello, esta película no es solo entretenimiento, sino también una valiosa fuente histórica que nos ayuda a comprender el contexto sociocultural de una época marcada por una enorme crisis política y social, que acabaría desembocando en una devastadora guerra mundial apenas siete años después del estreno del filme.
En conclusión, estamos ante una película desenfadada que busca ofrecer un rato entretenido sin renunciar a sus elementos de terror y suspense, con un maquillaje y unos decorados muy trabajados, y con una actuación icónica de Boris Karloff, quien prácticamente sostiene la cinta él solo.
La película nos presenta una historia sencilla, prácticamente extraída de las páginas de la novela original, en la que un supervillano oriental, Fu Manchú, amenaza con destruir Occidente. La trama es desenfadada, aunque no renuncia a un marcado aire aventurero y místico, además de contar con buenos toques de terror y suspense. Todo ello acompañado por unos decorados y escenarios realmente trabajados, llenos de encanto y personalidad, que recuerdan enormemente al expresionismo alemán, tanto por su estética como por algunos de sus recursos visuales.
No fue la primera película en transmitir ese espíritu de aventura oriental —sin ir más lejos, Fritz Lang ya lo había plasmado magistralmente en Las tres luces, diez años antes—, pero este tipo de producciones tan tempranas sirvieron como precedente para sentar las bases del cine de aventuras que triunfaría décadas después en Hollywood, con ejemplos como Indiana Jones o incluso en otros medios, como las historietas de Tintín.
Mención especial merecen las múltiples lecturas que puede ofrecer este film. El llamado “Peligro Amarillo” alcanzó su punto álgido durante la Guerra Fría en Estados Unidos, pero ya tras la Primera Guerra Mundial el continente asiático era visto con recelo por parte de Occidente. Prueba de ello es esta película, donde los asiáticos son retratados como salvajes y movidos por un odio irracional hacia el hombre blanco.
También hay que decir que es una película que hoy en día sería prácticamente imposible emitir por televisión, y mucho menos proyectar en una sala comercial, debido al racismo explícito que presenta. Vemos cómo actores estadounidenses interpretan torpemente a ciudadanos chinos y cómo, en general, los personajes asiáticos son representados de forma caricaturesca y despectiva. No voy a entrar en si esto está bien o mal; personalmente, creo que toda obra es producto de su tiempo y que, más que quedarnos únicamente con la parte negativa, resulta más interesante entender cómo pensaba y veía el mundo una sociedad concreta en un momento determinado de la historia.
Por ello, esta película no es solo entretenimiento, sino también una valiosa fuente histórica que nos ayuda a comprender el contexto sociocultural de una época marcada por una enorme crisis política y social, que acabaría desembocando en una devastadora guerra mundial apenas siete años después del estreno del filme.
En conclusión, estamos ante una película desenfadada que busca ofrecer un rato entretenido sin renunciar a sus elementos de terror y suspense, con un maquillaje y unos decorados muy trabajados, y con una actuación icónica de Boris Karloff, quien prácticamente sostiene la cinta él solo.
Erik Olsson
5.0★ · 04/06/26

I don't know what I expected...
Just a bonkers watch. Obviously very racist with all the bizarre yellow peril tropes you can imagine with poor Boris Karloff and Myrna Loy in yellowface, neither of who had fond things to say about this film. Add in pre-code depictions of torture and sexual sado-masochism, bland exoticist adventure tropes, and yet shockingly good gothic/sci-fi cinematography and set designs. This is a bad film, this is an offensive film, this is a film I would not recommend. But at the same time, it's such a bizarrely yet horribly amusing product of its time that it does kinda have to be seen to be believed.
Also I must add this bit from the IMDB trivia:
<blockquote>In his scenes with Myrna Loy, in which Charles Starrett was wearing only an abbreviated loincloth, retakes were frequently required because of Starrett's showing too much "enthusiasm".</blockquote>I would LOVE to hear Myrna Loy's thoughts on this movie.
Just a bonkers watch. Obviously very racist with all the bizarre yellow peril tropes you can imagine with poor Boris Karloff and Myrna Loy in yellowface, neither of who had fond things to say about this film. Add in pre-code depictions of torture and sexual sado-masochism, bland exoticist adventure tropes, and yet shockingly good gothic/sci-fi cinematography and set designs. This is a bad film, this is an offensive film, this is a film I would not recommend. But at the same time, it's such a bizarrely yet horribly amusing product of its time that it does kinda have to be seen to be believed.
Also I must add this bit from the IMDB trivia:
<blockquote>In his scenes with Myrna Loy, in which Charles Starrett was wearing only an abbreviated loincloth, retakes were frequently required because of Starrett's showing too much "enthusiasm".</blockquote>I would LOVE to hear Myrna Loy's thoughts on this movie.
I don't know what I expected...
Just a bonkers watch. Obviously very racist with all the bizarre yellow peril tropes you can imagine with poor Boris Karloff and Myrna Loy in yellowface, neither of who had fond things to say about this film. Add in pre-code depictions of torture and sexual sado-masochism, bland exoticist adventure tropes, and yet shockingly good gothic/sci-fi cinematography and set designs. This is a bad film, this is an offensive film, this is a film I would not recommend. But at the same time, it's such a bizarrely yet horribly amusing product of its time that it does kinda have to be seen to be believed.
Also I must add this bit from the IMDB trivia:
<blockquote>In his scenes with Myrna Loy, in which Charles Starrett was wearing only an abbreviated loincloth, retakes were frequently required because of Starrett's showing too much "enthusiasm".</blockquote>I would LOVE to hear Myrna Loy's thoughts on this movie.
Just a bonkers watch. Obviously very racist with all the bizarre yellow peril tropes you can imagine with poor Boris Karloff and Myrna Loy in yellowface, neither of who had fond things to say about this film. Add in pre-code depictions of torture and sexual sado-masochism, bland exoticist adventure tropes, and yet shockingly good gothic/sci-fi cinematography and set designs. This is a bad film, this is an offensive film, this is a film I would not recommend. But at the same time, it's such a bizarrely yet horribly amusing product of its time that it does kinda have to be seen to be believed.
Also I must add this bit from the IMDB trivia:
<blockquote>In his scenes with Myrna Loy, in which Charles Starrett was wearing only an abbreviated loincloth, retakes were frequently required because of Starrett's showing too much "enthusiasm".</blockquote>I would LOVE to hear Myrna Loy's thoughts on this movie.
Lea Nguyen
6.0★ · 03/17/25

mm avec moins de 1M de budget les pièges sont 1000x meilleur que ceux dans black widow
mm avec moins de 1M de budget les pièges sont 1000x meilleur que ceux dans black widow
Maranda
4.0★ · 11/23/24

Wowza that was a lot to digest
Wowza that was a lot to digest
Tom
5.0★ · 05/20/24

Boris Karloff plays a person of Asian ethnicity while torturing people by tying a man under a bell, injecting a man with spider blood, tying a man to a see saw with crocodiles underneath, and strapping a man to a chair with spikes coming towards him awfully slowly. They don't make movies like this any more.
Boris Karloff plays a person of Asian ethnicity while torturing people by tying a man under a bell, injecting a man with spider blood, tying a man to a see saw with crocodiles underneath, and strapping a man to a chair with spikes coming towards him awfully slowly. They don't make movies like this any more.