Estoy consiente de que es una película muy mala, pero cuando inevitablemente los domingos de toda mi adolescencia, mi familia y yo no teníamos nada qué ver, mi papá siempre nos hacía repetir esta película.
Hoy que ya no vive en mi casa, el monólogo del final me hace llorar.
Y ni modo, tengo que aceptar que mis hermanas y yo siempre citamos el “no estoy hablando de ti…wey”
Estoy consiente de que es una película muy mala, pero cuando inevitablemente los domingos de toda mi adolescencia, mi familia y yo no teníamos nada qué ver, mi papá siempre nos hacía repetir esta película.
Hoy que ya no vive en mi casa, el monólogo del final me hace llorar.
Y ni modo, tengo que aceptar que mis hermanas y yo siempre citamos el “no estoy hablando de ti…wey”