Divertidísima burrez en clave de slasher de la era directa a video con toques de comedia unos añitos antes de que Scream resucitase el género atinando en la sátira.
Puede que Dr. Giggles no sea una gran película en el ámbito creativo o interpretativo, pero destila una simpatía casi de dibujo animado con su villano protagonista de gimmick quirúrgico y sus risitas, los personajes adolescentes que son un microcosmos de esos primeros 90 dejando aún atrás los coletazos ochenteros, unas muertes y métodos de dar matarife sorprendentemente variados (lo que compensa lo light del gore) y un desfile continuo de one liners de índole médica que es imposible no adorar asumiendo que no te hagan gruñir de fastidio. A eso añadir un momento genuinamente cafre de malrollismo y la cosa funciona de forma más que decente.
Y todo sostenido a las cuestas de un Larry Drake (¡el Durant de Darkman!) que se nota que se lo está pasando de miedo con el personaje.
Divertidísima burrez en clave de slasher de la era directa a video con toques de comedia unos añitos antes de que Scream resucitase el género atinando en la sátira.
Puede que Dr. Giggles no sea una gran película en el ámbito creativo o interpretativo, pero destila una simpatía casi de dibujo animado con su villano protagonista de gimmick quirúrgico y sus risitas, los personajes adolescentes que son un microcosmos de esos primeros 90 dejando aún atrás los coletazos ochenteros, unas muertes y métodos de dar matarife sorprendentemente variados (lo que compensa lo light del gore) y un desfile continuo de one liners de índole médica que es imposible no adorar asumiendo que no te hagan gruñir de fastidio. A eso añadir un momento genuinamente cafre de malrollismo y la cosa funciona de forma más que decente.
Y todo sostenido a las cuestas de un Larry Drake (¡el Durant de Darkman!) que se nota que se lo está pasando de miedo con el personaje.