Bueno, de entrada toca decir que esta cosa no tiene la chicha temática de Them! ni el brío narrativo y suspense de la Tarantula de Jack Arnold, pero al menos me ha dado una mañana entretenida.
La verdad es que, dada la vagancia en la premisa (escorpiones prehistóricos gigantes emergen por explosión volcánica) que se aleja de los peligros de la ciencia humana como causa para sacarse de la manga una amenaza natural fantasiosa, y un guion construido a partir de pura fórmula, la película se queda como un producto sin mucho fuelle más allá del mero espectáculo de ver las andanzas de los múltiples monstruos (y algunos momentillos de tensión bien hilados). Una fotocopia a rebufo de sus predecesoras, de esas que paren los grandes estudios para aprovechar el éxito de la competencia y subirse al carro.
En lo del puro espectáculo cumple, hay que concedérselo. Y es que por muy sonrisitas que sea la ridícula cara monstruil que le han puesto a los escorpiones en primeros planos, han compensado haciéndolos húmedos, resbaladizos y repugnantes, con cantidades de babeo que creo no se volverían a ver hasta la llegada del xenomorfo.
¿Y en los planos generales? Stop-motion con pedigrí. Estamos ante uno de los últimos trabajos del legendario Willis O'Brien y se nota para bien. No solo tenemos escorpiones gigantes moviéndose con fluidez, también vehículos y otros objetos con los que interactúan los bichos y hasta seres humanos animados en algunas escenas. Su trabajo eleva el conjunto considerablemente.
Bueno, de entrada toca decir que esta cosa no tiene la chicha temática de Them! ni el brío narrativo y suspense de la Tarantula de Jack Arnold, pero al menos me ha dado una mañana entretenida.
La verdad es que, dada la vagancia en la premisa (escorpiones prehistóricos gigantes emergen por explosión volcánica) que se aleja de los peligros de la ciencia humana como causa para sacarse de la manga una amenaza natural fantasiosa, y un guion construido a partir de pura fórmula, la película se queda como un producto sin mucho fuelle más allá del mero espectáculo de ver las andanzas de los múltiples monstruos (y algunos momentillos de tensión bien hilados). Una fotocopia a rebufo de sus predecesoras, de esas que paren los grandes estudios para aprovechar el éxito de la competencia y subirse al carro.
En lo del puro espectáculo cumple, hay que concedérselo. Y es que por muy sonrisitas que sea la ridícula cara monstruil que le han puesto a los escorpiones en primeros planos, han compensado haciéndolos húmedos, resbaladizos y repugnantes, con cantidades de babeo que creo no se volverían a ver hasta la llegada del xenomorfo.
¿Y en los planos generales? Stop-motion con pedigrí. Estamos ante uno de los últimos trabajos del legendario Willis O'Brien y se nota para bien. No solo tenemos escorpiones gigantes moviéndose con fluidez, también vehículos y otros objetos con los que interactúan los bichos y hasta seres humanos animados en algunas escenas. Su trabajo eleva el conjunto considerablemente.