Octoberween 2022 #18
Presidio presenta muchos de los rasgos del cine de Renny Harlin que serán constantes a lo largo de mucha de su filmografía, para bien o para mal: buen acabado técnico, buen reparto, trama simplona, ritmo irregular.
Si La Niebla era una película de fantasmas relativamente sutil aún con sus puntuales momentos de impacto gráfico, este drama carcelario sobrenatural con tintes de slasher es mucho más efectista, buscando la espectacularidad visual por encima de todo, usando dicho recurso como herramienta y pilar central para sostener una historia más bien simplona, inflada por la presencia de múltiples personajes que están ahí para rellenar.
Nos encontramos con una cárcel ruinosa siendo restaurada por la nueva hornada de presos y bien surtida de los variopintos personajes habituales en películas de presidio, desde el preso "heroico" hasta el cabrón violador que domina mediante el miedo, pasando por los guardias cobardes/abusivos y el alcaide corrupto. Por haber hasta hay un personaje femenino con presencia constante que no es esposa visitante ni ningún otro estereotipo al uso.
Todos están atrapados en una historia de fantasma vengativo, un antiguo residente del pasado de la prisión ejecutado por un crimen que no cometió y que se llevará por delante como daño colateral a quien habite entre los muros de la cárcel mientras busca a su verdadero objetivo. Un espectro sellado en la antigua cámara de ejecuciones y liberado casi como una presencia demoníaca cuando se derrumba la vieja pared que mantenía el área aislada durante la restauración de la prisión.
El resultado final es una película que arranca bien, se estira un poco como un chicle en todo su tramo central, y remata con una traca final absurdamente espectacular. El ritmo se resiente con subtramas que distraen, manteniéndose el interés gracias a los creativos asesinatos. Estos son set-pieces cargaditas de efectos especiales vistosos y bien trabajados. Tenemos celdas de aislamiento que se convierten en hornos incandescentes, tuberías y cableado convirtiéndose en trampas mortales, bondage con alambre de espinos, etc. Todo culminando en la aparición espectral más electrificante que jamás haya visto.
Es de esas películas que quizá cojeen un poco en lo qué cuentan, pero le han echado ganas al cómo lo cuentan. Hablaba de influencias de la EC Comics en la película de fantasmas de Carpenter, pero diría que aquí también las hay, aunque en su variante más fiestera y cabestra.
Se nota también mucho que esto fue lo que le abrió las puertas a Harlin para dirigir la cuarta entrega de Pesadilla en Elm Street. La forma de estructurar toda la historia en torno a los elaborados asesinatos, dejando que un guión sencillote los unifique de forma semicoherente, es casi la misma. Aunque puede que esta historia de venganza espectral sea un poco más sólida que la cuarta entrega del Federico Crujiente.
Octoberween 2022 #18
Presidio presenta muchos de los rasgos del cine de Renny Harlin que serán constantes a lo largo de mucha de su filmografía, para bien o para mal: buen acabado técnico, buen reparto, trama simplona, ritmo irregular.
Si La Niebla era una película de fantasmas relativamente sutil aún con sus puntuales momentos de impacto gráfico, este drama carcelario sobrenatural con tintes de slasher es mucho más efectista, buscando la espectacularidad visual por encima de todo, usando dicho recurso como herramienta y pilar central para sostener una historia más bien simplona, inflada por la presencia de múltiples personajes que están ahí para rellenar.
Nos encontramos con una cárcel ruinosa siendo restaurada por la nueva hornada de presos y bien surtida de los variopintos personajes habituales en películas de presidio, desde el preso "heroico" hasta el cabrón violador que domina mediante el miedo, pasando por los guardias cobardes/abusivos y el alcaide corrupto. Por haber hasta hay un personaje femenino con presencia constante que no es esposa visitante ni ningún otro estereotipo al uso.
Todos están atrapados en una historia de fantasma vengativo, un antiguo residente del pasado de la prisión ejecutado por un crimen que no cometió y que se llevará por delante como daño colateral a quien habite entre los muros de la cárcel mientras busca a su verdadero objetivo. Un espectro sellado en la antigua cámara de ejecuciones y liberado casi como una presencia demoníaca cuando se derrumba la vieja pared que mantenía el área aislada durante la restauración de la prisión.
El resultado final es una película que arranca bien, se estira un poco como un chicle en todo su tramo central, y remata con una traca final absurdamente espectacular. El ritmo se resiente con subtramas que distraen, manteniéndose el interés gracias a los creativos asesinatos. Estos son set-pieces cargaditas de efectos especiales vistosos y bien trabajados. Tenemos celdas de aislamiento que se convierten en hornos incandescentes, tuberías y cableado convirtiéndose en trampas mortales, bondage con alambre de espinos, etc. Todo culminando en la aparición espectral más electrificante que jamás haya visto.
Es de esas películas que quizá cojeen un poco en lo qué cuentan, pero le han echado ganas al cómo lo cuentan. Hablaba de influencias de la EC Comics en la película de fantasmas de Carpenter, pero diría que aquí también las hay, aunque en su variante más fiestera y cabestra.
Se nota también mucho que esto fue lo que le abrió las puertas a Harlin para dirigir la cuarta entrega de Pesadilla en Elm Street. La forma de estructurar toda la historia en torno a los elaborados asesinatos, dejando que un guión sencillote los unifique de forma semicoherente, es casi la misma. Aunque puede que esta historia de venganza espectral sea un poco más sólida que la cuarta entrega del Federico Crujiente.