Es hermoso poder encontrar historias queer sobre personas adultas, en su mayoría lo que suele resaltar más siempre serán las historias con adolescentes o adultos jóvenes y la película se merece un reconocimiento por ello, aunque en la trama realmente no pasa demasiado, me gustó la manera en la que te ayudaba a descubrir al personaje Chela, el sentimiento de inutilidad y estancamiento, la perdida, el cambio drástico en su vida al tener que vender partes de su memoria mientras su pareja está en prisión; el redescubrimiento del deseo y la atracción, aunque no podía evitar sentirme mal por la Chiquita.
Me gustó que el personaje de Chela estuviera llena de imperfecciones que la volvían más compleja y creo que un factor importante para empatizar con su personaje es que sus actitudes no se reducen a una crisis durante la vejez, sino que son más cercanos a una sintomatología de depresión.
Es hermoso poder encontrar historias queer sobre personas adultas, en su mayoría lo que suele resaltar más siempre serán las historias con adolescentes o adultos jóvenes y la película se merece un reconocimiento por ello, aunque en la trama realmente no pasa demasiado, me gustó la manera en la que te ayudaba a descubrir al personaje Chela, el sentimiento de inutilidad y estancamiento, la perdida, el cambio drástico en su vida al tener que vender partes de su memoria mientras su pareja está en prisión; el redescubrimiento del deseo y la atracción, aunque no podía evitar sentirme mal por la Chiquita.
Me gustó que el personaje de Chela estuviera llena de imperfecciones que la volvían más compleja y creo que un factor importante para empatizar con su personaje es que sus actitudes no se reducen a una crisis durante la vejez, sino que son más cercanos a una sintomatología de depresión.