el pestazo a edginess y ternura barata de Dennis Cooper la hace infumable, aunque es fuerte lo bien que funciona, punto por punto, como complemento de Ontología del accidente de Catherine Malabou, que casualmente estoy leyendo ahora mismo y que fue publicado, en Francia también, unos años antes que la peli. de hecho, lo referencia tan bien que es difícil no verla a ratos como una adaptación narrativa de ese ensayo. no es que eso la haga menos bodrio, es sólo un dato curioso y seguramente deliberado.
busca desesperadamente redimirse en la escena final, y casi lo consigue, pero el resto es tan malo que para entonces ya es insalvable
el pestazo a edginess y ternura barata de Dennis Cooper la hace infumable, aunque es fuerte lo bien que funciona, punto por punto, como complemento de Ontología del accidente de Catherine Malabou, que casualmente estoy leyendo ahora mismo y que fue publicado, en Francia también, unos años antes que la peli. de hecho, lo referencia tan bien que es difícil no verla a ratos como una adaptación narrativa de ese ensayo. no es que eso la haga menos bodrio, es sólo un dato curioso y seguramente deliberado.
busca desesperadamente redimirse en la escena final, y casi lo consigue, pero el resto es tan malo que para entonces ya es insalvable