Ahora mismo estoy destrozado, la angustia que siento al ver una película queer y sabe que no todo puede ser felicidad no se compara con nada que otra clase de películas pueda hacerme sentir, es un malestar que me quita el apetito y me aprieta el corazón dejándome al borde del llanto y yo sabía que algo malo iba a pasar, con la vecina chismosa, los amigos homofóbicos y los sermones en la iglesia sabía que la tragedia era algo inevitable para la relación de Kena y Ziki; aún así, incluso si no diría con exactitud que se trata de un final feliz, es esperanzador, es la clase de final abierto donde puedes decidir creer que pasa el mejor de todos los escenarios posibles.
Ahora mismo estoy destrozado, la angustia que siento al ver una película queer y sabe que no todo puede ser felicidad no se compara con nada que otra clase de películas pueda hacerme sentir, es un malestar que me quita el apetito y me aprieta el corazón dejándome al borde del llanto y yo sabía que algo malo iba a pasar, con la vecina chismosa, los amigos homofóbicos y los sermones en la iglesia sabía que la tragedia era algo inevitable para la relación de Kena y Ziki; aún así, incluso si no diría con exactitud que se trata de un final feliz, es esperanzador, es la clase de final abierto donde puedes decidir creer que pasa el mejor de todos los escenarios posibles.