Arab Blues es una comedia, y todo está narrado con ligereza sin que la sangre llegue al río ni el drama aflore demasiado. Manele Labidi, guionista y directora, mantiene siempre un tono amable, denunciando, pero flojito, sin llegar a cuajar en el aspecto cómico con ciertos momentos de chiste demasiado chusco. De paso, presenta a los pacientes de Selma como una serie de personajes locuelos encantadores, trivializando así algo tan serio como los trastornos mentales. Aún así, los esfuerzos de Labidi, bienintencionados pero mal gestionados, se ven recompensados gracias a la magnética presencia de Golshifteh Farahani, actriz que lleva el peso de la película y hace más llevadera su previsible desarrollo.
https://www.cineenserio.com/festival-de-valladolid-2019-arab-blues-and-then-we-danced-y-echo/
Arab Blues es una comedia, y todo está narrado con ligereza sin que la sangre llegue al río ni el drama aflore demasiado. Manele Labidi, guionista y directora, mantiene siempre un tono amable, denunciando, pero flojito, sin llegar a cuajar en el aspecto cómico con ciertos momentos de chiste demasiado chusco. De paso, presenta a los pacientes de Selma como una serie de personajes locuelos encantadores, trivializando así algo tan serio como los trastornos mentales. Aún así, los esfuerzos de Labidi, bienintencionados pero mal gestionados, se ven recompensados gracias a la magnética presencia de Golshifteh Farahani, actriz que lleva el peso de la película y hace más llevadera su previsible desarrollo.
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