CAMP completamentemerece ser vista y revalorada por el público uruguayo. Su propuesta estética, entre parodia publicitaria y videoclip religioso, la vuelven interesante. La miras pensando “¿que estoy viendo? ¿Por qué está Natalia cantando con Jesús?”, pero no podes dejar de verla. Genera un vaivén emocional entre lo irónico, absurdo y emotivo que no sabés si reírte, incomodarte o aplaudir y justamente ahí está su poder. No busca realismo, sino una distancia irónica que la vuelve única.
CAMP completamentemerece ser vista y revalorada por el público uruguayo. Su propuesta estética, entre parodia publicitaria y videoclip religioso, la vuelven interesante. La miras pensando “¿que estoy viendo? ¿Por qué está Natalia cantando con Jesús?”, pero no podes dejar de verla. Genera un vaivén emocional entre lo irónico, absurdo y emotivo que no sabés si reírte, incomodarte o aplaudir y justamente ahí está su poder. No busca realismo, sino una distancia irónica que la vuelve única.