Volvemos a una de las entradas de Jackie Kong en el género de terror.
Esta El Ser, su ópera prima, no es tan jocosa y loca como Blood Diner, aunque tiene sus dosis ocasionales. Como ese comienzo intentando ser atmosférico en el que la voz del locutor de radio metiéndonos en escena mientras vemos imágenes del pueblecito es cortada en seco por la voz del Narrador volviéndonos a meter en escena. Es de un reiterativo jocoso...
Detalles aparte, al final no deja de ser una b-movie clasicota de aislado pueblo patatero (lo de las patatas es literal) asediado por monstruito nacido de caquitas tóxicas y radioactivas. Una trama tal cual la de una película de los 50 pero movida a los 80 con un poquito más de énfasis en cuestiones medioambientales, las corruptelas internas del pueblo y las cagadas de la burocracia gubernamental, etc.
No penséis que la peli saque mucha chicha de eso, ojo. Al final del día lo que tenemos es un monstruo cabreado con pinta de pepino de mar dentudo con patas cargándose peña mientras rezuma moquería verde, rodeado por un reparto que va de lo normalito a lo amateur con las únicas excepciones siendo unos Martín Landau y José Ferrer que pasaban por allí y se nota que lo están gozando. La historia de como Jackie Kong consiguió ficharlos es casi más interesante que la propia película.
El Ser no pasa de monster movie simpática. No es una gran película y hace agua por muchos frentes. Pero el diseño resultón del bichejo, cierto detalle inquietante sobre su origen y la total y absoluta carencia de seriedad y complejos que se gasta en su conjunto casi la mantienen a flote.
Casi.
Volvemos a una de las entradas de Jackie Kong en el género de terror.
Esta El Ser, su ópera prima, no es tan jocosa y loca como Blood Diner, aunque tiene sus dosis ocasionales. Como ese comienzo intentando ser atmosférico en el que la voz del locutor de radio metiéndonos en escena mientras vemos imágenes del pueblecito es cortada en seco por la voz del Narrador volviéndonos a meter en escena. Es de un reiterativo jocoso...
Detalles aparte, al final no deja de ser una b-movie clasicota de aislado pueblo patatero (lo de las patatas es literal) asediado por monstruito nacido de caquitas tóxicas y radioactivas. Una trama tal cual la de una película de los 50 pero movida a los 80 con un poquito más de énfasis en cuestiones medioambientales, las corruptelas internas del pueblo y las cagadas de la burocracia gubernamental, etc.
No penséis que la peli saque mucha chicha de eso, ojo. Al final del día lo que tenemos es un monstruo cabreado con pinta de pepino de mar dentudo con patas cargándose peña mientras rezuma moquería verde, rodeado por un reparto que va de lo normalito a lo amateur con las únicas excepciones siendo unos Martín Landau y José Ferrer que pasaban por allí y se nota que lo están gozando. La historia de como Jackie Kong consiguió ficharlos es casi más interesante que la propia película.
El Ser no pasa de monster movie simpática. No es una gran película y hace agua por muchos frentes. Pero el diseño resultón del bichejo, cierto detalle inquietante sobre su origen y la total y absoluta carencia de seriedad y complejos que se gasta en su conjunto casi la mantienen a flote.
Casi.