The Exiles backdrop

The Exiles

2025·Drama·1h 50m
7.1
A mother-daughter relationship is complicated by unprocessed grief and financial strife.
Directed by Belén Funes

Cast

Elvira Lara
Elvira Lara
Anabel
Antonia Zegers
Antonia Zegers
Delia
Mamen Camacho
Mamen Camacho
Inés
Guillem Barbosa
Guillem Barbosa
Eric
Eli Iranzo
Eli Iranzo
María José
Sebastián Haro
Sebastián Haro
José
Nora Sala-Patau
Nora Sala-Patau
Nora
Bianca Kovacs
Bianca Kovacs
Iuliana
Mariona Pagès
Mariona Pagès
Mariona
Marcial Tagle
Marcial Tagle
Mateo
Luz Jiménez
Luz Jiménez
Cynthia

Crew

Belén Funes
Belén Funes
Director
Belén Funes
Belén Funes
Writer
Marçal Cebrian
Marçal Cebrian
Writer
Paloma Peñarrubia
Paloma Peñarrubia
Original Music Composer
Sergio Jiménez
Sergio Jiménez
Editor
Diego Cabezas
Diego Cabezas
Director of Photography
Olmo Figueredo
Olmo Figueredo
Producer
Antonio Chavarrías
Antonio Chavarrías
Producer
Sara Gómez
Sara Gómez
Producer
Carlos Rosado Sibón
Carlos Rosado Sibón
Producer
Giancarlo Nasi
Giancarlo Nasi
Co-Producer
Irene Roqué
Irene Roqué
Casting Director

Popular Reviews

7 reviews
Teo
TeoPRO
The Exiles
El cine tiene la capacidad de devolverle un cuerpo a las palabras.

Al ver esta película pienso en quienes se desgastan trabajando para poder, simplemente, sobrevivir. Pienso en quienes estudian con la esperanza de que su futuro vaya un poco más allá del mínimo. Pienso en los abuelos y las abuelas, de un futuro lejano y, al mismo tiempo, demasiado cercano, que miran con cariño un mundo que ya casi no les pertenece, desde una manera de entender la vida que se desvanece poco a poco. Como en esa escena del beso, donde ella se aleja mientras permanecen los pájaros, atravesados por el ruido de los aviones.

Pienso en los gobiernos, en lo fácil que resulta decidir el rumbo de miles de vidas desde un escritorio. Pienso en cómo las palabras («inmigración», «trabajo», «clase», «crisis») terminan convirtiéndose en conceptos tan grandes que olvidan el cuerpo de quienes contienen. Pienso en los sudores, las lágrimas, las sonrisas, los silencios, los gemidos, las miradas… que acaban desvaneciéndose en la historia a merced de palabras que, demasiadas veces, no les hacen justicia.

Y entonces recuerdo que el cine puede hacer que «trabajo» vuelva a tener unas manos, que «migración» vuelva a tener un rostro, que «clase obrera» vuelva a respirar. De recordarnos que detrás de todas las grandes palabras siempre hay una vida.

Un interminable aplauso a Belén Funes, que nos recuerda que las películas que permanecen en nosotros no son las que se jactan de su ambigüedad o de su radicalidad, sino las que consiguen que volvamos a mirar aquello que las palabras habían terminado por convertir en un concepto.

Gracias, Belén, por este trozo de la vida misma. Por cogerle prestado el corazón a nuestra Ana y hacerlo latir en la pantalla.
El cine tiene la capacidad de devolverle un cuerpo a las palabras.

Al ver esta película pienso en quienes se desgastan trabajando para poder, simplemente, sobrevivir. Pienso en quienes estudian con la esperanza de que su futuro vaya un poco más allá del mínimo. Pienso en los abuelos y las abuelas, de un futuro lejano y, al mismo tiempo, demasiado cercano, que miran con cariño un mundo que ya casi no les pertenece, desde una manera de entender la vida que se desvanece poco a poco. Como en esa escena del beso, donde ella se aleja mientras permanecen los pájaros, atravesados por el ruido de los aviones.

Pienso en los gobiernos, en lo fácil que resulta decidir el rumbo de miles de vidas desde un escritorio. Pienso en cómo las palabras («inmigración», «trabajo», «clase», «crisis») terminan convirtiéndose en conceptos tan grandes que olvidan el cuerpo de quienes contienen. Pienso en los sudores, las lágrimas, las sonrisas, los silencios, los gemidos, las miradas… que acaban desvaneciéndose en la historia a merced de palabras que, demasiadas veces, no les hacen justicia.

Y entonces recuerdo que el cine puede hacer que «trabajo» vuelva a tener unas manos, que «migración» vuelva a tener un rostro, que «clase obrera» vuelva a respirar. De recordarnos que detrás de todas las grandes palabras siempre hay una vida.

Un interminable aplauso a Belén Funes, que nos recuerda que las películas que permanecen en nosotros no son las que se jactan de su ambigüedad o de su radicalidad, sino las que consiguen que volvamos a mirar aquello que las palabras habían terminado por convertir en un concepto.

Gracias, Belén, por este trozo de la vida misma. Por cogerle prestado el corazón a nuestra Ana y hacerlo latir en la pantalla.
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blameitontheblackstar
blameitontheblackstar
The Exiles
que importante es aceptar que alguien ya no está
que importante es aceptar que alguien ya no está
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Alejandro B
Alejandro B
The Exiles
DIOS encantoume todo
DIOS encantoume todo
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Sergio
Sergio
The Exiles
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Catona
Catona
The Exiles
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The Exiles (2025) | Flick