Desde su cortometraje “Carta de mi Madre para mi Hijo” ya tenía en la mira a Carla Simón, cuando salió Alcarràs tuve la oportunidad de verla gracias a MUBI pero la tenía en watchlist por razones de tiempo, ahora que Carla está en Cannes con su nueva obra creo que era momento para verla.
Alcarràs es un retrato familiar honesto, con altas, bajas, llanto, risas y momentos familiares que cuando creces no quieres intercambiar por nada del mundo, Alcarràs juega con esta familia del campo que se impacienta con la llegada de las corporaciones, aquí es donde entra en juego la capacidad de la familia para mantenerse junta y no dejar que todo se derrumbe mientras poco a poco ven como los árboles de durazno de su alrededor desaparecer por las máquinas dejando pelón el prado en donde alguna vez fueron niños los padres.
La vida en el campo es bellísima en todos los planos presentados en la película, la lluvia que cae hace que mi olfato recuerde ese hedor de la tierra mojada e incluso el sol me recuerda a los días de mi infancia en el rancho de mi mamá metiéndome al río por el calor excesivo que había.
Alcarràs es bellísima, muy familiar, como dirían los chavos una “comfort” movie en toda regla.
Desde su cortometraje “Carta de mi Madre para mi Hijo” ya tenía en la mira a Carla Simón, cuando salió Alcarràs tuve la oportunidad de verla gracias a MUBI pero la tenía en watchlist por razones de tiempo, ahora que Carla está en Cannes con su nueva obra creo que era momento para verla.
Alcarràs es un retrato familiar honesto, con altas, bajas, llanto, risas y momentos familiares que cuando creces no quieres intercambiar por nada del mundo, Alcarràs juega con esta familia del campo que se impacienta con la llegada de las corporaciones, aquí es donde entra en juego la capacidad de la familia para mantenerse junta y no dejar que todo se derrumbe mientras poco a poco ven como los árboles de durazno de su alrededor desaparecer por las máquinas dejando pelón el prado en donde alguna vez fueron niños los padres.
La vida en el campo es bellísima en todos los planos presentados en la película, la lluvia que cae hace que mi olfato recuerde ese hedor de la tierra mojada e incluso el sol me recuerda a los días de mi infancia en el rancho de mi mamá metiéndome al río por el calor excesivo que había.
Alcarràs es bellísima, muy familiar, como dirían los chavos una “comfort” movie en toda regla.