Antes de las Batallas Reales, Los juegos del hambre, las purgas y aquel rescate en Nueva York, Stephanie Rothman ideó la distopía definitiva: abolida la pena de muerte en Estados Unidos, los condenados por asesinato son enviados a Terminal Island donde no hay leyes y pueden hacer todas las barbaridades que quieran. Bajo el aspecto formal y narrativo de un survival de Serie B, Stephanie Rothman continúa incidiendo en detalles feministas a los que aquí se añaden los comentarios raciales: la protagonista, nueva habitante de la isla, es una chica negra que conseguirá que la facción de los asesinos buenos (porque los asesinos también pueden ser buenas personas) se rebele contra los asesinos malos, liberando de paso a las chicas sometidas que al final resultan ser un Equipo A de lo más solvente.
Antes de las Batallas Reales, Los juegos del hambre, las purgas y aquel rescate en Nueva York, Stephanie Rothman ideó la distopía definitiva: abolida la pena de muerte en Estados Unidos, los condenados por asesinato son enviados a Terminal Island donde no hay leyes y pueden hacer todas las barbaridades que quieran. Bajo el aspecto formal y narrativo de un survival de Serie B, Stephanie Rothman continúa incidiendo en detalles feministas a los que aquí se añaden los comentarios raciales: la protagonista, nueva habitante de la isla, es una chica negra que conseguirá que la facción de los asesinos buenos (porque los asesinos también pueden ser buenas personas) se rebele contra los asesinos malos, liberando de paso a las chicas sometidas que al final resultan ser un Equipo A de lo más solvente.