Primero que nada, recomiendo conocer la historia de Alejo Garza Tamez, relato verídico en el que se basa esta cinta, porque vaya que ese es un suceso tan crudo y sorprendente que pareciera que de una historia de ficción se tratara, pero no es más que la realidad de las muchísimas personas que han sufrido a manos de este problema tan marcado al rededor de la República Mexicana.
Ahora sí, sobre la película.
A mi parecer, es el ritmo lento lo que más le juega en contra a esta obra, construye buenos momentos de tensión que van perdiendo 'potencia' a medida que avanza, al momento de llegar a su anticipada conclusión esta me dejo algo insatisfecho, quizás con un poquito más de desarrollo en sus secundarios y que esa tensión fuera para arriba en vez de subir, bajar, subir, me hubiera causado un sentimiento más positivo.
Pero ahora sí dejando de lado lo que no me agradó, la verdad es que la visión de Alejandra Márquez en cuanto al narcotráfico y sus consecuencias en la vida rural vale mucho la pena, especialmente me encantó su interpretación de la figura masculina, Reynaldo es un personaje que muestra orgullo y valentía, pero que también es sensible, temeroso, con mucha preocupación. La escena del árbol de naranjas es durísima.
Lo técnico, quizás su punto más fuerte. La dirección de Alejandra y la cámara de Claudia Becerril son una combinación preciosa. Me encantó en particular el papel metafórico de los planos de los distintos animales del rancho.
Primero que nada, recomiendo conocer la historia de Alejo Garza Tamez, relato verídico en el que se basa esta cinta, porque vaya que ese es un suceso tan crudo y sorprendente que pareciera que de una historia de ficción se tratara, pero no es más que la realidad de las muchísimas personas que han sufrido a manos de este problema tan marcado al rededor de la República Mexicana.
Ahora sí, sobre la película.
A mi parecer, es el ritmo lento lo que más le juega en contra a esta obra, construye buenos momentos de tensión que van perdiendo 'potencia' a medida que avanza, al momento de llegar a su anticipada conclusión esta me dejo algo insatisfecho, quizás con un poquito más de desarrollo en sus secundarios y que esa tensión fuera para arriba en vez de subir, bajar, subir, me hubiera causado un sentimiento más positivo.
Pero ahora sí dejando de lado lo que no me agradó, la verdad es que la visión de Alejandra Márquez en cuanto al narcotráfico y sus consecuencias en la vida rural vale mucho la pena, especialmente me encantó su interpretación de la figura masculina, Reynaldo es un personaje que muestra orgullo y valentía, pero que también es sensible, temeroso, con mucha preocupación. La escena del árbol de naranjas es durísima.
Lo técnico, quizás su punto más fuerte. La dirección de Alejandra y la cámara de Claudia Becerril son una combinación preciosa. Me encantó en particular el papel metafórico de los planos de los distintos animales del rancho.