Habla del modo en que nos reconocemos en el espejo y en la mirada de los demás, y de como ese reconocimiento rara vez llega solo. Son los amigos, la familia y los seres queridos quienes nos sostienen y completan nuestra imagen cuando nosotros mismos no sabemos mirarnos. En ese sentido, la peli es también un retrato de compañía. Nadie se redescubre del todo sin alguien que se niegue a dejar de vernos.
Por eso mismo me cuesta dejar de ver cine. Sigo buscando esa mirada que me devuelve algo de mí, aunque no sepa bien por qué. Busco la sensación de que, durante un rato, algo en mí se detiene, se vuelve más atento, más vulnerable. El cine tiene el poder de atraparme, de hacer que me olvide de mí mismo mientras me observo, casi sin querer, reflejado en otros rostros, en otros caminos.
Quiero creer que las historias cuentan algo verdadero, que las imágenes pueden revelar algo que mis palabras no alcanzan. Tal vez parece una forma de fe. Por eso el cine me intriga tanto, porque es el único lugar donde puedo desear milagros sin tener que justificarlos.
Habla del modo en que nos reconocemos en el espejo y en la mirada de los demás, y de como ese reconocimiento rara vez llega solo. Son los amigos, la familia y los seres queridos quienes nos sostienen y completan nuestra imagen cuando nosotros mismos no sabemos mirarnos. En ese sentido, la peli es también un retrato de compañía. Nadie se redescubre del todo sin alguien que se niegue a dejar de vernos.
Por eso mismo me cuesta dejar de ver cine. Sigo buscando esa mirada que me devuelve algo de mí, aunque no sepa bien por qué. Busco la sensación de que, durante un rato, algo en mí se detiene, se vuelve más atento, más vulnerable. El cine tiene el poder de atraparme, de hacer que me olvide de mí mismo mientras me observo, casi sin querer, reflejado en otros rostros, en otros caminos.
Quiero creer que las historias cuentan algo verdadero, que las imágenes pueden revelar algo que mis palabras no alcanzan. Tal vez parece una forma de fe. Por eso el cine me intriga tanto, porque es el único lugar donde puedo desear milagros sin tener que justificarlos.