Pedro Armendáriz Jr. brilla como Javier Lira, o mejor conocido en el mundo criminal como “El Tarzán”, un transa en toda la extensión de la palabra, que roba y traiciona a toda la gente que lo rodea. Un macho que además de delincuente e infiel, también es padrote y manipula a las mujeres que somete. Hubiera sido incapaz de empatizar con él, si no fuera por la estupenda dirección de Ripstein y el fuerte mensaje que proyecta en su película. En un mundo dominado por la corrupción y la pobreza, la reinserción social es casi imposible. Y aunque “El Tarzán” es un anti-héroe, sentimos su desesperación y frustración. Ripstein viaja entre el pasado y el presente para contar la historia del protagonista, pero sin perder un gramo de tensión e intriga en este excelente filme negro mexicano.
Pedro Armendáriz Jr. brilla como Javier Lira, o mejor conocido en el mundo criminal como “El Tarzán”, un transa en toda la extensión de la palabra, que roba y traiciona a toda la gente que lo rodea. Un macho que además de delincuente e infiel, también es padrote y manipula a las mujeres que somete. Hubiera sido incapaz de empatizar con él, si no fuera por la estupenda dirección de Ripstein y el fuerte mensaje que proyecta en su película. En un mundo dominado por la corrupción y la pobreza, la reinserción social es casi imposible. Y aunque “El Tarzán” es un anti-héroe, sentimos su desesperación y frustración. Ripstein viaja entre el pasado y el presente para contar la historia del protagonista, pero sin perder un gramo de tensión e intriga en este excelente filme negro mexicano.