“If you'll always remember me, if I can find a place in your heart, I don't mind losing my life.”
La manera que la película tiene de representar cada una de las situaciones y las emociones de los personajes es fascinante, el sentimiento de nostalgia que transmite, el amor, el rencor, la culpa, todo lo hace de una manera hermosa y envolvente; hace mucho que estaba buscando algo así en una película: queer y algo más, no es una historia de autodescubrimiento (no en su totalidad por lo menos), es una película que incluso si se enfoca en el amor que se tienen los niños, no se limita a ser solo eso, te muestra un mundo con elementos futuristas (para el 1988) y se mezcla con el aspecto sobrenatural que hay en el regreso de la muerte. Es magnífica en tantos sentidos y espero poder encontrar más películas que hagan un trabajo tan bueno representando no solo la experiencia queer sino también las infancias queer y que al mismo tiempo se permitan ser algo más.
La relación entre Yu/Kaoru y Kazuhiko es tan trágica y hermosa al mismo tiempo, mientras que por un lado siento lástima por Kazuhiko porque no tendría que culparse por la muerte de Yu, otra parte de mí piensa que vivir atormentado con la culpa al darte cuenta demasiado tarde que pudiste haber amado es el epítome del romance, al mismo tiempo hay algo cruel pero fascinante en las palabras de Kazuhiko, jamás podría haber amado a Yu, pero podía amar a Kaoru, incluso si eran la misma persona, simplemente es otra forma de decir si Yu no hubiese muerto jamás habría sido capaz de amarlo.
“There's one way to forgiveness [...] To die with me.”
Es escalofriante la manera en la que Yu se aprovecha de la culpa y el amor que Kazuhiko finalmente siente por él para conseguir hacer un pacto suicida, para morir juntos y ser niños eternamente, para mi desgracia ese es probablemente mi tipo favorito de amor: autodestructivo, tóxico, un final feliz que realmente no lo es.