"Somos de barrio, sí. Y es verdad que aquí la puta se ríe del calvo, el calvo de la gorda, la gorda del yonqui, el yonqui del marica, el marica del facha, el facha del inmigrante... y el inmigrante de nadie porque no puede. Pero todos convivimos. Y nos queremos, sí. Y sobre todo nos reímos. Nos reímos mucho. Aunque tengamos motivos para llorar. Nos reímos mucho."***
Aída y Vuelta
es un experimento que utiliza el fenómeno que fue Aída**
para presentar un What If* de rabiosa actualidad que rinde homenaje a la serie original mientras trata temas tanto personales, como lo es el estancamiento profesional, así como temas universales, como la evolución de la comedia y los límites del humor.
Utiliza una metanarrativa muy eficaz sobre la que asienta una historia
detrás de cámaras de la
sitcom patria en un contexto ficticio en el que la serie no terminó. Aprovecha esto para mostrar los entresijos del sector audiovisual, así como temas como el
Me Too o la cultura de la cancelación, que no llegaron a tocar la producción de la serie por el momento en el que se hizo y en el que acabó. Y ahí reside uno de los puntos fuertes de la película.
No es la vuelta de
Aída como la sitcom que conocemos, es una vuelta de tuerca que se le ha dado a la figura de la serie para construir un producto propio y genuino que tiene algo que decir. Los conflictos principales de los personajes son la cancelación de
Miren Ibarguren, el cansancio de
Carmen Machi por el encasillamiento en la serie, la renovación de la serie o su posible final... Son conflictos que giran en torno a
Aída pero que no se inmiscuyen en la continuidad de la serie que tanto disfrutamos.
De hecho,
Aída y Vuelta se atreve a cuestionar el humor y los tropos de
Aída y plantea la cuestión sobre los límites del humor, además de si la serie está desfasada al estar en un contexto en el que el mundo avanza socialmente pero
Aída no. Al situarse en este contexto ficticio en el que la serie ha seguido en emisión durante más años, vemos en lo que podría haberse convertido su producción. Y el ruido que genera mover una serie como
Aída a una situación temporal y social diferente, nos hace plantearnos que, de haber sucedido así, igual no habría sido lo mejor, ya que, con los años, se ha desarrollado una tentativa hostil hacia todo lo que es políticamente incorrecto aunque se trate de una obra paródica o satírica. Por eso, la película reconoce el valor de
Aída como fenómeno, pero también a que acabase, porque es un fenómeno que sucedió en un momento exacto y que acabó en un momento igualmente exacto y correcto.
Los personajes, que son personajes en la película y actores en la serie, en su mayoría desarrollan sus tramas en base a la situación de la serie en la ficción. La firma de contratos de renovación, el cansancio por la monotonía o el aferrarse a la serie por ser un seguro asentado en el sector, la fama y el encasillamiento en sus personajes... Los personajes viven en la serie, pero también la sufren. Ahí, en ellos, reside el factor humano de la historia.
Aída y Vuelta es un ejercicio super interesante. No es el reencuentro nostálgico que acostumbran a hacer las series de ahora.
Aída y Vuelta funciona, irónicamente, no como vuelta a la serie, sino como un homenaje que se aleja de la esencia del producto original lo suficiente como para tener un discurso propio. Celebra la serie de
Aída y celebra que se acabase, y sobre eso construye una historia alternativa que funciona perfectamente con su uso de la narrativa meta y el estilo
punk de la dirección de
Paco León.
Al final, tenemos en
Aída una serie histórica de nuestra televisión que divierte, entretiene y es, para mucha gente, un safe place que perdura en nuestro imaginario colectivo; y tenemos en
Aída y Vuelta un homenaje que nos hace reflexionar sobre
Aída, que haya existido, que concluyese en su debido momento, y que nos permita seguir disfrutándola en
su contexto, sin ruido y sin
que nadie nos levante la voz.
P.D.: Mención a
7 Vidas, lo mejor.