Belén Rueda da el salto a la comedia, género que aun no había frecuentado en la gran pantalla, con La noche que mi madre mató a mi padre (Inés París, 2016). París vuelve al cine tras casi diez años de retiro en la televisión con una comedia en la que rodea a la actriz de Mar adentro de un excelente reparto formado por Eduard Fernández, María Pujalte, Fele Martínez, Diego Peretti y Patricia Montero. Hasta aquí todo bien, si no fuese porque el intento de comedia negra con asesinato incluido, en una vertiente más cercana a Woody Allen que a los clásicos de la Ealing, no acaba de cuajar debido a un funcionamiento intermitente de los gags, una continua verbalización de las situaciones (mal endémico del cine español) y, sobre todo, por una falta de inspiración en la puesta en escena por parte de París.
Belén Rueda da el salto a la comedia, género que aun no había frecuentado en la gran pantalla, con La noche que mi madre mató a mi padre (Inés París, 2016). París vuelve al cine tras casi diez años de retiro en la televisión con una comedia en la que rodea a la actriz de Mar adentro de un excelente reparto formado por Eduard Fernández, María Pujalte, Fele Martínez, Diego Peretti y Patricia Montero. Hasta aquí todo bien, si no fuese porque el intento de comedia negra con asesinato incluido, en una vertiente más cercana a Woody Allen que a los clásicos de la Ealing, no acaba de cuajar debido a un funcionamiento intermitente de los gags, una continua verbalización de las situaciones (mal endémico del cine español) y, sobre todo, por una falta de inspiración en la puesta en escena por parte de París.