Ruizpalacios merece más reconocimiento.
Me encanta que su estilo esté tan definido, utiliza a la ciudad como un personaje más, que está ahí presente y que aporta, el estrés y tensión del tráfico citadino. Su estilo visual es increíble.
Demuestra su capacidad para transformar algo bn x y cotidiano en algo significativo, una situación tan simple pero con un chingo de carga emocional.
La cámara es paciente, es como un espía, lo q crea esa atmósfera íntima y tan real. La sensibilidad notable en cómo se retrata la rutina, los espacios de la ciudad y la interacción entre personajes. Todo está medido, pero nunca se siente forzado.
Lo que hace es observar, y hacernos observar. Los pequeños gestos, las contradicciones humanas, los cruces invisibles entre vidas que casi nunca notamos.
Una historia que podría ser de cualquiera, pero gracias a su mirada se convierte en algo genial. Si está bien hecho puede decir mucho más que una película entera.
Ruizpalacios merece más reconocimiento.
Me encanta que su estilo esté tan definido, utiliza a la ciudad como un personaje más, que está ahí presente y que aporta, el estrés y tensión del tráfico citadino. Su estilo visual es increíble.
Demuestra su capacidad para transformar algo bn x y cotidiano en algo significativo, una situación tan simple pero con un chingo de carga emocional.
La cámara es paciente, es como un espía, lo q crea esa atmósfera íntima y tan real. La sensibilidad notable en cómo se retrata la rutina, los espacios de la ciudad y la interacción entre personajes. Todo está medido, pero nunca se siente forzado.
Lo que hace es observar, y hacernos observar. Los pequeños gestos, las contradicciones humanas, los cruces invisibles entre vidas que casi nunca notamos.
Una historia que podría ser de cualquiera, pero gracias a su mirada se convierte en algo genial. Si está bien hecho puede decir mucho más que una película entera.