"What is the price of conservation?"Duro documental sobre el gran debate del negocio de la caza en áfrica. Te muestra las dos realidades/visiones. Aquellos que optan por abolir la caza por completo, sostienen que ningún humano debería tener el derecho de poder pagar para acabar con un animal, y más, con animales tan majestuosos como leones o elefantes.
En esta última afirmación se demuestra el gran sesgo estético que mucha gente tiene respecto a la moralidad animal. No les da pena matar a una cucaracha pero sí a un animal más "bonito" o grande.
Aunque a este respecto, también hemos de reconocer que el sistema nervioso de, por ejemplo, un ciervo, es mucho más complejo que el de un insecto. Esto implica que el primero es capaz de sentir un espectro mucho más amplio del sufrimiento físico y mental que el segundo. Pero igualmente, ambos son seres vivos que sienten dolor, y ninguno merece menos compasión que otro.
Dejando esto aparte, la gente que aboga por la prohibición total de la caza, aunque partan de una buena intención, fallan al desconocer por completo cómo funciona el continente africano: muchos de sus países son estados fallidos, destruidos ya sea por la corrupción, el socialismo/monarquía absolutista, las guerras o el colonialismo.
Esto da como resultado un muy extendido furtivismo (práctica de matar animales de forma ilegal, sin permisos y con prácticas no éticas).
Podemos distinguir principalmente 3 tipos de furtivos:
- Los que viven en pobreza extrema: matar a esos animales es la única manera que tienen de obtener ingresos o incluso comida.
- Redes criminales organizadas: mafias que usan los animales como mercancía (parecido al narcotráfico), traficando con ellos por rutas de contrabando para lavar dinero.
- Milicias: en zonas de guerra o conflicto armado, matan a los animales para financiar a sus ejércitos y guerras.
Todos queremos eliminar el furtivismo, ya que los que lo practican no tienen ningún tipo de miramiento por los animales: les da igual llevarlos a la extinción o provocarles daños innecesarios con tal de sacar un beneficio. La clave es: cómo le ponemos fin?
Es evidente que para acabar con el furtivismo hace falta mucho dinero: contratar guardas armados que protejan a los animales, comprar drones y sensores de vigilancia, poner controles de acceso a parques y reservas naturales... Además de endurecer las penas para los furtivos y perseguir dichas redes.
Y cómo se consigue ese dinero?
- Con donaciones de particulares? Son ingresos irregulares, impredecibles y obviamente insuficientes.
- Con ayudas internacionales? Esos fondos están repartidos en miles de proyectos. Parte del dinero se quema en papeleo y burocracia. Y otra parte del dinero, se lo llevan los gobiernos corruptos de algunos de esos países.
- Eco-tours fotográficos de animales? Es estacional y genera ingresos sólo en los parques más famosos.
- Multas y sanciones económicas a los furtivos? Los pueblerinos pobres no pueden pagarlas y los grandes traficantes sobornan a los funcionarios.
- Con la cría de animales y venta de sus cuernos (mediante sedación)? Los propios dueños de dichos criaderos admiten estar constantemente en pérdidas.
Sin embargo, qué pasa cuando le das un valor económico a la vida de esos animales? Qué pasa cuando estableces un número limitado de animales que se pueden cazar en un año en determinada zona? Y que ese número lo establezca un comité naturalista externo a la comunidad de cazadores? Y que los animales que se permitan cazar sean SÓLO ejemplares maduros que ya han procreado?
Pues lo que pasa es que hay un público de cazadores que, de manera legal y regulada, están dispuestos a pagar miles o cientos de miles de $ para cazar dichos ejemplares. Y ese dinero, ahora sí, es suficiente para proteger al resto de los animales. Y de hecho hay incentivos para hacerlo, puesto que a más se protejan y cuiden estos animales, más habrá y con mejor genética, permitiendo a los negocios de caza generar aún más dinero, que, por este motivo, irá en buena parte destinado a todas las medidas de seguridad antes mencionadas. No sólo eso, sino que la carne de los animales cazados es repartida a los pueblos más pobres, permitiendo a estos comer sin tener que recurrir al furtivismo. Además, si estas empresas de caza generan buen beneficio, los gobiernos, al ponerles impuestos, recaudarán más dinero; y si este dinero que recaudan es mayor que los sobornos que les ofrecen las mafias, entonces SÍ tendrán incentivos para endurecer las penas contra los furtivos contrabandistas.
Lo queramos o no, si no se fomenta el negocio de la caza legal, la mayoría de especies en África caerán en extinción en cuestión de muy poco tiempo debido al furtivismo. Merece la pena matar unos pocos para salvar una especie entera? Es una pregunta que cada uno debe responder.
Pero no hace falta irse a África: en Europa o América, la caza sigue siendo necesaria, pues a medida que el humano ha ido a ocupando más espacio en estos continentes, la fauna ha visto reducido su hábitat. Y lo que pasa si tienen menos hábitat pero la misma cantidad de animales, es que hay sobrepoblación de especies, que si no es controlada con la caza, acabará con la vegetación de los bosques (hay poco alimento para muchos animales), además de aumentar el riesgo de propagar enfermedades o colarse en las ciudades.
No sólo eso: un animal que muere cazado por el hombre, puede considerarse afortunado. Al resto de animales que no les toca esa suerte, les llega la muerte de manera mucho más dolorosa y brutal. En la naturaleza, los animales no mueren de viejos. Mueren de hambre, mueren congelados, mueren por infecciones, mueren devorados vivos, mueren asfixiados... Porque la naturaleza es así, es cruel.
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Volviendo al documental, la mayoría de los cazadores que se han mostrado tienen una mentalidad/filosofía despreciable y me han caído especialmente mal. Sobre todo el árabe que caza un cocodrilo. Se refiere a los animales con insultos, despreciándolos. Lo que le mueve es el mero hecho de dispararles, no todo lo que hay detrás de la caza. Se ve que disfruta sólo con matar a los animales.
Siento que el documental ha elegido a esta gente para que sintamos más animadversión a la figura del cazador, pero nadie en su sano juicio, ni siquiera los cazadores, disfrutan o sienten satisfacción viendo al animal morir. Eso es más propio de pistoleros psicópatas, que es el perfil que han buscado para este documental. Pero no es en absoluto la regla. De la misma manera que tú, que vas al supermercado a comprar hamburguesas, no desprecias a la ternera que te estás comiendo ni disfrutas pensando en cómo la mataron, el cazador no disfruta matando al animal que luego se va a comer. Enfermos hay en todos lados, y por desgracia algunos se meten a la caza, ensuciando dicho mundo.
En la caza, el cazador debe cumplir el código ético universal: le debe al animal el máximo respeto; debe asegurarse de darle la muerte más rápida posible y de aprovechar al máximo todo su cuerpo, carne y piel. Además, no puede aprovecharse de animales indefensos o atrapados, ni disparar a hembras con crías. También se debe recoger toda basura, usar el equipo adecuado, no destruir vegetación, no alborotar al resto de animales, no presumir de forma morbosa... Y sobre todo, no matar por matar. Todo aquel que no cumpla esto puede dejar de llamarse "cazador".
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Pero quiero además analizar el uso que le damos como sociedad a los animales para nuestro consumo alimentario:
Por desgracia, incluso en los tiempos modernos, no hay prácticamente ninguna forma de alimentarse sin que esto involucre sufrimiento animal:
Si cazas tu propia comida, evidentemente el animal sufre desde que se realiza el disparo hasta que muere, proceso que puede durar desde unos pocos segundos a varios minutos. Es cierto que, bajo buenas circunstancias y colocación perfecta del disparo, puedes darle al animal una muerte instantánea, pero no es la norma. Y a más grande el animal, más lenta va a ser su muerte por norma general. Eso sí: hasta el momento de su muerte, viven en libertad.
Si compras en los supermercados, has de conocer las condiciones en las que viven esos animales que consumes: viven en naves cerradas con miles de individuos. Se pasan su vida en jaulas donde no pueden ni girarse, provocándoles estrés crónico y heridas por rozamiento. Debido a los alimentos hiperconcentrados y con aditivos con los que les alimentan de manera forzosa, sufren un aumento de peso anormalmente rápido, haciendo que sus huesos no soporten su propio peso. El ambiente está cargado de amoniaco (deyecciones), que provoca quemaduras en patas y pecho, así como problemas respiratorios e inflamación ocular. Además, están expuestos al ruido constante y olor nauseabundo propio del matadero.
Antes del sacrificio se aturde al animal, sí, mediante pistolas de perno o electroestimulación. Pero estas herramientas muchas veces NO aturden del todo al animal (ya sea por fallo, porque el animal es más resistente de lo normal, o por las prisas de los trabajadores), haciendo que esté parcialmente consciente en su sacrificio, donde son degollados hasta que mueren desangrados. Si el animal no está completamente inconsciente, siente el corte y se ahoga progresivamente con su propia sangre.
Y si eres vegano, tampoco te salvas: durante las labores de cultivo vegetal, como arar, sembrar y preparar la tierra... la maquinaria agrícola destruye madrigueras y nidos de roedores, conejos, lagartijas, anfibios e incluso grandes mamíferos. Estos animales mueren aplastados por la maquinaria o se ven desplazados de sus hábitats sin posibilidad de recolonizar.
Además, los pesticidas intoxican mortalmente a abejas, mariposas, avispas y escarabajos. Los insecticidas matan topillos y ratones, pero también pueden envenenar a sus depredadores (búhos, zorros). Y los herbicidas reducen la vegetación natural, eliminando alimento y refugio para aves e insectos.
Parece que estemos atrapados: vayas donde vayas, hay sufrimiento animal. Erradicar a la especie humana no es una solución realista. Lo que nos queda es elegir: dadas las limitadas opciones que tenemos, cómo queremos que vivan los animales? Y cómo queremos que mueran?