A ver, descojonar uno se descojona a base de bien con la absurdez filosófico-literaria de sus diálogos, el reparto de personajillos a cada cual más memorable y las gotitas de surrealismo.
Pero luego rumias ese final y la piensas en frío y es un hostión en el estomago.
De los gordos.
A ver, descojonar uno se descojona a base de bien con la absurdez filosófico-literaria de sus diálogos, el reparto de personajillos a cada cual más memorable y las gotitas de surrealismo.
Pero luego rumias ese final y la piensas en frío y es un hostión en el estomago.
De los gordos.